EDITORIAL Columnas Editorial Caricatura editorial

Cifras de Pemex

Jaque mate

Sergio Sarmiento

“Hay dos maneras seguras de llegar al desastre: una, pedir lo imposible; otra, retrasar lo inevitable”.

Francisco Cambó

México ha vivido en los últimos años una verdadera bonanza de exportaciones de petróleo y derivados. Apenas en 2002 nuestro país vendió al exterior 14,691 millones de dólares de petróleo crudo, petrolíferos, petroquímicos y gas natural. Para 2007 la cifra había subido a 42,609 millones de dólares. Estamos hablando de un aumento de 190 por ciento.

Las importaciones de petrolíferos, petroquímicos y gas natural, sin embargo, se han expandido a un ritmo todavía más rápido. De 3,316 millones de dólares en 2002 pasaron a 16,974 millones en 2007. El incremento de las importaciones ha sido así de 412 por ciento.

El aumento del precio del petróleo y de sus derivados ha sido la razón del alza tanto en las ventas como en las compras. A principios de 2002 el precio de la mezcla mexicana de exportación se encontraba en 15 dólares por barril. Ayer había superado los 83 dólares. Esto ha aumentado el valor de nuestras exportaciones, que son principalmente de crudo, pero ha elevado también nuestras importaciones, que son fundamentalmente de petrolíferos y gas.

Nuestras importaciones de derivados del petróleo son, de hecho, superiores a todo el déficit comercial de nuestro país, que en 2007 fue de 10,081 millones de dólares. Si no hubiéramos tenido que comprar estos productos del petróleo, habríamos registrado un superávit comercial de casi siete mil millones de dólares.

La producción de Pemex de petróleo crudo —e hidrocarburos líquidos en general— ha venido cayendo en los últimos años. En 2002 la paraestatal extrajo 3 millones 177 mil barriles diarios de crudo y para 2004 se alcanzó el máximo histórico de 3.383 millones. Desde entonces se ha registrado una declinación lenta, pero constante. La producción de petróleo crudo en 2007 fue de 3.082 millones de barriles diarios. Esto representa una disminución de 8.9 por ciento sobre la cifra de 2004.

La declinación en la producción de 2007 es en parte producto de circunstancias excepcionales: las condiciones climáticas el año pasado fueron, efectivamente, muy adversas. También en 2007 se registraron accidentes importantes que hicieron que disminuyera la producción. Pero una parte importante de la caída es resultado de la baja en la producción de Cantarell, el yacimiento petrolero que ha proporcionado la mayor parte del crudo a Pemex desde la década de 1970.

En 2004 la producción de Cantarell alcanzó un máximo de 2.441 millones de barriles diarios. En el período julio-septiembre de 2007, según el “Reporte de resultados financieros” de Pemex para el tercer trimestre de 2007, la cifra fue de 1.435 millones de barriles diarios. Se trata de un desplome de 41 por ciento.

Mientras la producción de petróleo crudo ha venido bajando, sin embargo, la de gas natural está creciendo. En 2002 Pemex producía 4 mil 423 millones de pies cúbicos diarios. En 2007 se alcanzó una cifra de 6,058 millones, un aumento de 40 por ciento. Esto es producto en buena medida del desarrollo de los campos de gas de la cuenca de Burgos, en Coahuila, lo cual sólo ha sido posible por la inversión privada que se ha realizado en esa zona.

Las reservas probadas de hidrocarburos de nuestro país están bajando. Según un informe de Pemex, al 31 de diciembre de 2006 las reservas probadas desarrolladas de la paraestatal ascendían a 8,978 millones de barriles totales, mientras que la producción en ese año había sido de 1,332 millones de barriles. De mantenerse la producción, y no desarrollarse nuevos depósitos, las reservas durarían siete años.

Hoy nuestros políticos están discutiendo qué reforma energética deben llevar a cabo. Andrés Manuel López Obrador sugiere invertir de inmediato 40 mil millones de dólares en Pemex. La mitad del dinero provendría de un recorte al gasto federal que fundamentalmente sólo tocaría los sueldos de los altos mandos (lo cual, para empezar, no alcanzaría); la otra, de los excedentes generados por los altos precios del petróleo en el mercado internacional. En 2007 Pemex invirtió 15,400 millones de dólares.

Pero aunque realmente pudiéramos encontrar 40 mil millones de dólares para invertir de un solo golpe en Pemex, sería imposible revertir en unos cuantos años una declinación de décadas. Los problemas no se arreglan simplemente por arrojarles dinero.

Pemex necesita inversión, por supuesto, pero también una transformación interna. De nada sirve echarle dinero bueno al malo. La Ley de Obra Pública hace a Pemex intrínsecamente más ineficiente que otras empresas petroleras en el mundo. Si no le damos autonomía de gestión, si no empezamos a juzgar a la empresa por sus resultados en lugar de por el número de papeles que mueva cada empleado, no lograremos resolver sus problemas de fondo.

SIN PERITAJE

Para el Sindicato Minero de Napoleón Gómez Urrutia, involucrado en una guerra con el Grupo México, el asunto es muy claro: la muerte de 65 mineros en la mina de Pasta de Conchos en febrero de 2006 es un “homicidio”. Pero el secretario de la Función Pública, Salvador Vega, hizo ayer una acotación importante ante un grupo de senadores: no hay un peritaje o dictamen que determine las causas del accidente ya que no se ha podido llegar al fondo de la mina. En el estudio del ingeniero Raúl Meza Zúñiga del Servicio Geológico Mexicano se aportan dos hipótesis, pero ninguna se ha podido comprobar por la falta de acceso al lugar de la explosión.

Leer más de EDITORIAL / Siglo plus

Escrito en:

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de EDITORIAL

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 333032

elsiglo.mx