Domingo se presentó en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Beijing, China. (EFE)
Placido Domingo está feliz por cantar en Chichen Itzá en el concierto de Las Mil Columnas.
El tenor español Plácido Domingo se acuerda de abril de 1997 y ríe. Luciano Pavarotti le quitó de las manos aquel concierto que se realizó en dicha fecha en Chichén Itzá.
Domingo había recibido la llamada para invitarlo. Estaba a punto de firmar el contrato, cuando de pronto, un día, se entera de que ese concierto lo dará Pavarotti.
“Es que mi colega Luciano tenía un manager muy... veloz, y no sé cómo, pero de repente ya estaba él anunciado”, pero en la anécdota no hay rencillas. “Por el contrario, él cantó en aquella ocasión y ahora me toca a mí, con el concierto de Las Mil Columnas”.
En su biografía, Domingo tiene una lista de lugares increíbles que él recita con emoción, pero sin vanidad, como si no fuera razón para presumir.
“He tenido la suerte de cantar en el Balbe del Líbano, el Karakala de Armenia, el Coliseum de Roma, en Amán, en Jordania, en la Arena de Verona, en la Ciudad Prohibida de China, en Alahambra”. Y ahora mismo está en Pekín, para cantar en la clausura de los Juegos Olímpicos y luego viajará a Chichén Itzá.
Además, actualmente es director de La Ópera de Los Ángeles, donde monta una adaptación operística de The Fly, película de David Cronenberg que en México se conoció como La Mosca, además de haber contratado a Woody Allen para que dirigiera una parte de Il Trittico, de Puccini: Gianni Schicchi.
-En México, Luciano Pavarotti cantó en el desierto de Mexicali, ahora usted en una zona arqueológica maya, ¿existe una estimulación diferente en espacios al aire libre?
-Cantamos mucho en áreas abiertas y te aseguro que es muy diferente cantar en un estadio de futbol o una plaza, a cantar en una maravilla del mundo como lo es Chichén Itzá. Es un privilegio cantar en estos lugares históricos, hay una magia especial, porque en esas noches sucede algo; la gente oye la música, ven y se sienten dentro de un lugar tan maravilloso y ya no vamos a hablar si hubiera una luna llena, es algo de lo que se acuerda uno para siempre.
-¿Una luna llena nos pondría cerca de la felicidad?
-Y de los dioses.
-Sin embargo, estos conciertos han suscitado un debate en torno a si deben o no usarse las zonas arqueológicas para este tipo de espectáculos, ¿usted qué opina?
-Pienso que debe hacerse todo lo posible por preservar cualquier monumento. Acabo de estar en Petra, en Jordania, y te quedas boquiabierto con el lugar, pero al mismo tiempo te da horror todo lo que hacen los turistas; se suben por las escaleras y ponen refrescos; no hay una vigilancia y eso es tremendo. Yo estoy a favor de la protección de estos lugares y estoy seguro de que la organización de este concierto ha tomado las precauciones para respetar las reglas. Yo, por amor del cielo, no me gustaría causar ningún problema.
“Yo contraté a Woody Allen y no me arrepiento”. Plácido Domingo es director de La Ópera de Los Ángeles, donde reside desde hace una década y con la que prepara un programa “hollywoodense” para estrenarlo en septiembre.
Se trata de una adaptación de The Flight, además de El Tríttico, de Puccini, que consta de tres óperas, una de las cuales será dirigida por Woody Allen. “Tendremos un fin de semana lleno de estrellas de Hollywood”, dice entusiasmado.
Desde que reside en Los Ángeles, Domingo dedica mayor tiempo a la dirección que al canto. Su carrera de tenor avala esta decisión, que parece apuntar hacia la perfección. Aunque Plácido reniega de este adjetivo. “Prefiero ser imperfecto, porque es agradable tener errores. La verdad es que mientras más tarde llegue la perfección, mejor para mí”.
Y quizá tenga razón, ya que los griegos siempre pensaron que en el arte, la perfección es la muerte. Domingo retoma la idea y cuenta una anécdota: “Sin embargo, una vez estuve muy cerca de la perfección. Estaba en Israel nadando con mi esposa y hubo un cambio de corriente. Un amigo mío, muy buen nadador, salvó a mi esposa pero a mí, la verdad es que ya me veían lejos de la orilla. Mi mujer empezó a gritar y gracias a ella vinieron a salvarme. Eso es lo más cerca que he estado de la perfección, ja, ja”.
Ensaya ópera La Mosca
El tenor y director de orquesta Plácido Domingo y el cineasta David Cronenberg continúan los ensayos en Los Ángeles, California, la obra operística La Mosca, historia basada en el filme del mismo nombre, estrenada en 1986.
En está versión, Cronenberg acompaña al Maestro Domingo como director de escena, mientras que éste se encarga de la dirección de la orquesta, quien ejecutará música compuesta por Howard Shore.
Shore es el compositor de la música de la trilogía cinematográfica del Señor de los Anillos, así como de la película El Silencio de los Inocentes y Los Infiltrados.
Por otro lado, el maestro Jorge Esma Bazán realizó junto con otros organizadores de El Concierto de las Mil Columnas, una visita a Plácido Domingo en Los Ángeles, de la cual aún no se tienen detalles.
Esma ha trabajado con el tenor en los temas de logística y en el programa que se presentará el próximo 4 de octubre en Chichén Itzá, del cual se esperan enormes sorpresas en el recital próximo a celebrarse.