El hispano Juan Manuel Álvarez fue sentenciado ayer por el juez del Tribunal Superior de Los Ángeles (EU), William Pounders, a once cadenas perpetuas consecutivas por causar un accidente mortal que involucró a tres trenes en 2005.
Pounders calificó al acusado de asesino despiadado y lo condenó a pasar el resto de su vida en prisión sin derecho a libertad condicional.
El pasado 26 de junio, Álvarez fue declarado culpable de once cargos de asesinato en primer grado por desencadenar, en enero de 2005, un accidente ferroviario en el Sur de California en el que se vieron involucrados tres trenes.
Álvarez, de 29 años y que admitió ser responsable del suceso, se declaró inocente durante todo el proceso de los cargos de asesinato y alegó que aquel fatídico día su única intención fue suicidarse.
El 26 de enero de 2005, el acusado situó su automóvil todoterreno en las vías del tren para quitarse la vida, según su relato, y aunque posteriormente cambió de idea fue incapaz de retirar su vehículo, que abandonó antes del impacto con el ferrocarril.
El automóvil fue arrollado por un tren de cercanías que se dirigía al centro de Los Ángeles.
Esta primera colisión hizo descarrilar al tren de pasajeros, que embistió a una locomotora que circulaba en la vía paralela.
El segundo choque dejó a uno de los vagones de pasajeros sobre la vía contraria, donde fue golpeado por un tercer tren de cercanías que procedía del Centro de Los Ángeles hacia la localidad de Burbank.
A consecuencia del accidente, fallecieron 11 personas y otras 180 resultaron heridas.
La acusación argumentó durante el caso que Álvarez mintió sobre sus intenciones suicidas y, en realidad, trataba de causar un gran incidente para llamar la atención de su mujer, de la que estaba separado.