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ECOS DE UN CONCIERTO

S. Beckmesser

Dos obras compuestas por compositores provenientes del antiguo Imperio Austro-Húngaro conformaron el programa para el segundo concierto de la temporada que la Camerata de Coahuila presentó el pasado viernes 25 en el Teatro Nazas.

Sin lugar a dudas el más famoso compositor nacido en la república Checa es Antonin Dvorák (1841-1904), quien compuso entre muchas otras obras un maravilloso concierto para violonchelo, varias espléndidas sinfonías, una colección de danzas y dos cautivadoras serenatas. La Serenata para Cuerdas en Mi Mayor Op. 22 fue compuesta en 1875, un año especialmente feliz en la vida de su autor, pues acababa de casarse con su amada Anna y se hizo merecedor gracias a la recomendación de Johannes Brahms y del poderoso crítico musical Eduard Hanslick, a una pequeña beca. Su partitura es verdaderamente luminosa y consta de cinco melodiosos movimientos hermosamente trabajados, por lo que se ha convertido en una de las serenatas más populares del repertorio.

Después del intermedio, la orquesta ejecutó la Segunda Sinfonía en Si Bemol mayor D. 125 de Franz Schubert. Esta partitura fue escrita en 1815, cuando el gran compositor austriaco tenía sólo dieciocho años. Ese mismo año Schubert compuso una asombrosa cantidad de obras: dos sinfonías, cuatro composiciones dramáticas de gran escala y ciento cuarenta y cinco canciones. Esto sería de poca relevancia de no ser por el hecho de que entre esta enorme producción se encuentran un buen número de obras maestras. La Segunda Sinfonía se destaca por poseer una deliciosa invención melódica y por ser encantadoramente rítmica, sus notas contienen rasgos proféticos del Schubert de las últimas sinfonías. En su partitura se revela la influencia que Mozart, Beethoven (que aún estaba activo cuando fue escrita) y Haydn ejercieron sobre este gran compositor. Aun así, esta obra es raramente interpretada -es la primera vez que tengo la oportunidad de escucharla en vivo- y creo que difícilmente se podrá oír una mejor ejecución que la que brindó la Camerata de Coahuila bajo la dirección del maestro Tatul Yeghiazaryan, quien abandonó su lugar de concertino para tomar la batuta.

En el pasado hemos tenido la oportunidad de ser testigos de la fina sensibilidad y clara inteligencia que caracterizan al trabajo de Yeghiazaryan y podemos afirmar que el concierto del viernes 25 confirmó una vez más esta percepción.

Por otro lado, la orquesta tocó de manera espléndida logrando que el público quedara sumamente entusiasmado y que aplaudiera largamente, no cesando los aplausos hasta que se tocó a manera de encore una hermosa versión orquestal del famosísimo lied de Schubert “Staendchen” (Serenata) proveniente del ciclo Schwanengesang (El canto del cisne) D957, cuya partitura fue escrita en 1828 y que es probablemente la serenata más famosa del mundo.

GLOSARIO:

Op.: Abreviatura de la palabra latina opus (obra). El número indica la ubicación cronológica de la partitura con respecto a la producción de un autor.

D: Abreviatura que hace referencia al número del catálogo temático de las obras de Schubert que el musicólogo Otto E. Deutsch publicó junto con Donald R. Wakeling en 1951.

Serenata: Género musical que originalmente se tocaba durante la noche. En el Siglo XVIII se convirtieron en piezas de música de hasta diez movimientos para ejecutarse por una pequeña orquesta en la que por lo general predominan los instrumentos de viento.

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