El amor inundó al Corona
Amar al Santos se ha convertido en sinónimo de amor a La Laguna y por ello este duelo ante los Rayados tenía un toque especial, estaba en juego no sólo el orgullo, sino también el amor a lo que uno es.
El Corona fue el escenario de una petición de matrimonio, muchos lo veían como locos, como extraños, otros como valientes, pero al final la felicidad irradió la confianza necesaria para que Santos y toda la Comarca tuvieran confianza en la victoria.
Salen a la cancha los Rayados e invaden el terreno que Santos por costumbre sale para presentarse. El volado respeta la historia. Juan Pablo Rodríguez le da un empujón de bienvenida al “Cabrito” Arrellano. Christian Benítez ya siente el rigor de la afición, al ser abucheado cuando lo anuncia el sonido local. Antes un minuto de respeto, que los aficionados dan con silencio o con cánticos, porque el futbol es alegría.
Inicia el juego y desde el minuto uno Monterrey busca filtrarse en el muro defensivo, dejando que la bola llegue a Suazo como poste, para despúes botarse y despegar hacia el frente. Pero el operativo defensivo funciona bien y hasta en las jugadas de pizarrón ya no son la pesadilla de antes.
Los primeros minutos el juego es controlado, se pelea más en la media cancha, tratando de mantener la pelota sin imaginación. Esto se transmitió a la tribuna y todos estaban tranquilos.
Pero hubo alguien que tenía que romper esta situación, y quién más que el ecuatoriano que en los últimos juegos parecía embrujado. Christian Benítez le rompe la cintura a Pierre Ibarra y con un certero tiro mató a Martínez. Aunque aún pesa la monumental falla en el Azteca, con este gol regresa el “Chucho”.
Suazo se desespera al “rayársela” al árbitro y ponerse a discutir con el nazareno, pero los Rayados no encuentran su oportunidad y la que tienen Oswaldo la resuelve.
El “Guti” Estrada se adelantó pero le falta la chispa para meter el tanto en el arco rival. Pero para eso está Matías Vuoso que sigue en plan grande, con un autopase que deshace a Christian Martínez y lo deja noqueado para enfilarse a otro gran gol.
Todo rayado que camina por los pasillos del Corona es señalado, abucheado y hasta invitado a que salga, “fuera, fuera, fuera”.
Desde el inicio del segundo tiempo los Guerreros se lanzaron por el tercer gol, pero fue desviado el tiro de Ludueña. Monterrey quiso despertar con un disparo de Luis Pérez, que pegó en el travesaño. El “Lorito” retorna al Corona, entra por Ludueña, quien sale resentido de la lesión que presentó en esta semana.
En la tribuna se da el duelo de cánticos, ya que el resto de la porra regia llegó en el medio tiempo. Pero la Komún, Sol Plateas y la Tribu no se dejan. La Volpe hace cambios ofensivos gracias a la salida del “Hachita”. Pero los Guerreros están cerrando la puerta, mientras que los Rayados intentan por todos lados entrar.
La porra regia se tranquiliza. Suazo sale en una actuación sin brillo, parece que Monterrey hace algo más importante y tiene el material pero le falta concretar. Y el problemas es que si Oswaldo sale inspirado, dificilmente encontrarían el tanto.
Matías pelea con todo. Daniel piensa hacer que la defensa sea total con línea de cinco. De Pinho falla con la puerta abierta y la porra regia se agarra los cabellos. Sale Benítez, quien cambió los abucheos por aplausos.
La felicidad va tomando por asalto al Corona, con la voz que no puede callar la tarde. Las porras se enfrentaban al silbatazo final. La seguridad empezó a desalojar a la porra visitante, para que no haya problemas, mientras que los Guerreros se tuvieron que esperar, pero la alegría de ver a uno de los rivales del norte vencido con contundencia le queda no sólo para toda La Laguna, sino para una pareja que se juró amor por siempre.