Del Toro hizo una excelente interpretación del guerrillero. (Fotografías de AP y EFE)
Benicio del Toro le da vida al mito revolucionario delSiglo XX en los filmes El Argentino y Guerrilla
Ernesto “Che” Guevara murió hace 40 años en Bolivia, pero anoche, en el Festival de Cannes, ha resucitado en la gran pantalla en las dos películas que ha hecho sobre su figura el director Steven Soderbergh, rendido a la causa, y con la cara y el cuerpo de un impresionante Benicio del Toro.
Cada gesto, cada expresión, cada movimiento, cada mirada del actor le convierten en un Che de carne y hueso, en un ser humano comprometido y dispuesto a dejarse la vida por ayudar a los otros, aunque quizás para huir de sí mismo.
Esa es la visión que da Soderbergh del mito revolucionario del siglo XX, más mito si cabe por su temprana muerte, cuando tenía 39 años, y del que el realizador estadounidense hace un retrato humano, bastante ajustado a la realidad pero con altibajos, algo normal si se tiene en cuenta que aún dividida en dos películas, se trata de una historia que dura 4 horas y 28 minutos. Un proyecto muy arriesgado y personal de Soderbergh y Benicio del Toro. Ambos pasaron años de investigación para llevar la figura del Che al cine y hacerlo con la importancia que para ellos requería.
Bien recibidas esta noche en su estreno en Cannes El Argentino y Guerrilla, son los títulos de las dos películas que se estrenarán el cinco de septiembre en el primer caso y en noviembre, probablemente, en el segundo.
La primera parte se centra en la revolución cubana, cuando ya se ha iniciado, y hasta la toma de Santa Rosa. Y es una parte llena de lucha, de acción y de adoración a la figura del Che y de Fidel, interpretado con un excesivo mimetismo por el actor mexicano Damián Bichir.
Es un filme muy bien rodado, con una fantástica mezcla de estilo documental y de ficción, con imágenes en blanco y negro, un impecable montaje y una música del español Alberto Iglesias, que acompaña muy sutilmente la narración para hacerse presente sólo en los momentos importantes. Se muestra el Che guerrillero pero también el político carismático, que realizó una famosa intervención ante la Asamblea General de la ONU en 1964, y utiliza como elemento de unión entre ambas facetas una entrevista que le realiza al Che una periodista estadounidense, interpretada por Julia Ormond.
Sólo en la entrevista y en otros momentos contados de las dos películas se escucha hablar inglés, ya que Soderbergh quiso desde el principio que la historia se contara en su idioma real, el español, a pesar de que él no hable ni una palabra.
Un español que se escucha en muy diversos acentos, tanto por la diversa nacionalidad de los personajes que rodearon al Che como por la de los actores que participaron en el rodaje y que en la primera parte incluye a los cubanos Jorge Perugorría y Vladimir Cruz, los españoles Unax Ugalde y Elvira Miguez o la colombiana Catalina Sandino.
No muestra la película nada que no se supiera porque no se centra tanto en la política como en las relaciones del Che con los hombres (mayoría) y mujeres que le rodearon en su revolución cubana. Al igual que ocurre en la segunda película, Guerrilla, también más cerca de lo humano que de lo político, aunque con una estructura y estilo completamente diferente.
Madonna y Sharon Stone causan sensación
La actrices estadounidenses Madonna y Sharon Stone y la misteriosa mujer, hasta ahora anónima, que es la imagen del 61 Festival de Cannes pisaron la escalinata roja, abarrotada de fotógrafos y fans, del Palacio de Festivales de Cannes.
La reina del pop brilló con un vestido de noche negro y blanco, junto a una radiante Sharon Stone también de negro, cuando acudió al Palacio para asistir a la proyección semiprivada del documental sobre los niños huérfanos del SIDA en Malawi (África), I Am Because We Are, que hoy presentará a la prensa.
Las dos estrellas posaron, y se abrazaron por la cintura ante los flashes de los fotógrafos, como antesala a la cena benéfica de la Fundación Americana para la Investigación del Sida (AMFAR) que protagonizarán por la noche en Cannes, Madonna como presidenta de la fundación y Sharon Stone en calidad de copresidenta.
Gana en Cannes, lo rechazan en México
El Universal
MÉXICO, DF.- Alonso Álvarez ganador del premio Special Cannes 2008, otorgado en el marco del Short Film Corner por su filme Historia de un Letrero, aseguró que este premio es un gran logro, sobre todo después de que lo rechazaron en los festivales de Morelia y Guanajuato.
El realizador, quien reside en Tampico, Tamaulipas, agregó que se siente muy satisfecho con el reconocimiento que ha tenido su trabajo sobre todo porque no estudió la carrera de cinematografía, ya que en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) no lo admitieron.
“Es increíble (ganar el premio), todavía no siento que sea real, la verdad nunca pensamos en llegar a ganar, aún sigo sin poner los pies en la tierra. Estamos muy contentos y agradecidos porque aunque se oiga muy trillado no lo hicimos por llegar a ningún lugar, lo único que queríamos era llevar un buen mensaje, llegar al corazón de la gente.
Alonso Álvarez, declaró en entrevista radiofónica con Joaquín López-Dóriga que “Yo nunca estudié cine, de hecho me cerraron las puertas en todas las escuelas de cine de México, no se me admitió. Pero me quedé con ganas de hacer algo y decidí hacer historias con el potencial de ayudar a la gente”.
El cineasta compitió en Cannes con dos mil cortometrajes del mundo y ganó el premio gracias a su trabajo Historia de un Letrero.
El joven considera que su trabajo es una “cachetada con guante blanco a nuestra sociedad, donde la clase marginada está ahí pero decidimos no verla”.
Aunque emocionado por el galardón, Álvarez no podrá estar en Cannes para recogerlo, pues no tiene dinero para el traslado.
Tampoco sabe quién recibió sus premios, consistentes en una cámara fotográfica y una computadora portátil.