Pasan ya más de una semana del inicio de los juegos olímpicos de verano y observamos que las medallas para nuestro país son más bien escasas y volteamos a ver el medallero y sólo una persona tiene seis medallas de oro con el mismo número de récords mundiales, cuando el equipo mexicano en su conjunto sólo accede a una medalla de bronce.
Ante esto encontramos diversos tipos de reacciones unas diciendo que los deportistas en México son poco apoyados y que existe corrupción en los comités deportivos, otras voces dicen que es lo mismo que pasa en todas competencias y algunas otras aduciendo que la mentalidad del mexicano no es igual a la de los demás deportistas en competencia.
Considero que esto se debe a un problema que tiene varias causas que desde luego no abarcaremos aquí, ni pretendemos que sean las únicas. En cuanto al apoyo económico desde luego que es un factor importante ya que los deportistas, más los amateur tienen escaso o nulo apoyo de parte de las autoridades deportivas, sin embargo existen dos factores a mi juicio de índole psicológica que afectan el rendimiento óptimo del deportista.
Uno es la incapacidad de trabajar en equipo y la otra es la mentalidad. Parecieran ir separadas pero en realidad van de la mano. Intentaremos explicar por qué.
Es muy común que en la mayoría de la cultura mexicana, como en otras, se ansía crecer y desarrollarse, ya sea económica, profesional o emotivamente.
Cuando se llega a un puesto tan ansiado de poder al no tener una autoestima fuerte y desarrollada, la persona empieza a rodearse de individuos que lejos de ocupar un puesto por capacidad lo ocupan por compadrazgo o amistad con el jefe, lo que finalmente crea un círculo vicioso en donde los amigos le cubren las espaldas al jefe y el jefe le cubre las espaldas a ellos, y esto lejos de hacer un trabajo en equipo en beneficio del crecimiento de la empresa o institución se logra un crecimiento para el bien de la familia, pero de los amigos.
Para un ejemplo basta ver a la clase política donde se cobran los favores.
El segundo punto y muy relacionado con lo anterior tenemos la mentalidad mediocre del deportista. Un ejemplo de esto son las declaraciones de los deportistas de esta justa deportiva, hicimos el mejor esfuerzo y llegamos a ocupar el lugar 16, o hicimos lo mejor que pudimos y llegamos en el lugar 32, o peor aún, se rompió el récord mexicano pero no pasamos ni el primer hit eliminatorio. ¿Qué nos dice esto? Pues la verdad algo muy triste que se enseña día con día en los diversos ámbitos culturales, deportivos y educativos del país, “haz tu mejor esfuerzo, no importa que llegues en el último lugar lo importante es competir”. ¡Qué tal¡ ¿Me podría decir usted qué diría Michael Phelps de esto?
No me lo puedo ni imaginar. Pero dicen que la cultura se representa por las frases célebres que utiliza su población o dicho en los típicos refranes tan característicos en nuestro país, mientras aquí en México decimos “Lo importante no es ganar sino competir” o “más vale pájaro en mano...” los norteamericanos utilizan un dicho muy famoso que dice “Lo importante no es ganar, es lo único”.
Estoy de acuerdo que no hay comparación en apoyos económicos instalaciones e incluso alimentación entre norteamericanos y mexicanos, pero también estoy de acuerdo que la mentalidad se aprende de lo que se ve todos los días. Mientras en China o Cuba los programas son educativos en México estamos plagados de tvnovelas y programas de chismes que lejos de crear una nueva mentalidad, provoca la poca productividad de las neuronas.
Invito pues a pensar en qué tipo de mentalidad queremos para las nuevas generaciones, porque desde luego lo más fácil es fincar responsabilidad en los otros, pero lo difícil es hacerse responsable de lo que tenemos: una sociedad con una mentalidad no ganadora y mucho menos comprometida, no sólo en temas deportivos, sino en económicos, políticos y hasta de inseguridad.
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