Las fiestas
En la antigua roma, una de las maneras de mantenerse en el poder era darle al pueblo constantes espectáculos en el circo romano; de esta forma el ciudadano se mantenía contento. En ellas se repartía trigo y de ahí viene la vieja frase: al pueblo pan y circo.
En este mes de fiestas patrias, nos han llenado el calendario de espectaculares presentaciones, la mayoría gratuitas; por el lado de las fiestas estamos cubiertos, ahora sólo falta como le van a hacer para lo del pan, que ya no basta con repartir el trigo. Ahora se trata de despensas. ¿Para cuanto tiempo durará una despensa?
En este mes se festejan dos acontecimientos: por un lado la independencia y por el otro, el cumpleaños de la ciudad. Más que fiestas, deberíamos de reflexionar sobre el significado de los hechos, aunque esto resulte ser menos político.
Por el lado de la independencia; Hispanoamérica , debido a la influencia de la revolución francesa, la ilustración y el ejemplo de la propia independencia de los Estados Unidos optó por luchar por su emancipación. Aquí tengo que hacer dos aclaraciones: por un lado , poco se habla de ese ejemplo de los Estados Unidos con relación de nuestra independencia; ejemplo que fue anterior a la revolución Francesa y que también influyó en ésta en muchos sentidos. Por un lado, cuando sucedió , los Franceses apoyaron a los americanos para darle en la torre a los ingleses, lo cual los llevó a la bancarrota y provocó problemas a Luis XVI, se le acabó el pan que repartir.
En segundo lugar , la revolución francesa no sólo influyó por las ideas de libertad y fraternidad que eso ya tenía rato de haber sido proclamado; sino que al invadir España destronando a Fernando VII para imponer a José I (Pepe botello entre los cuates), no sólo Hispanoamérica se reveló , sino todo el pueblo Español que n o aceptaron tal imposición y luchó contra el Francés hasta derrotarlo. (Benito Pérez Galdos tiene una serie de novelas que hablan sobre esta lucha del pueblo español) Esta fue una de las primeras grandes derrotas de Bonaparte, que después iba a ser coronada con la que le dio el invierno en tierra Rusa; pero no hablamos de los Franceses sino de Hispanoamérica.
En tercer lugar, la independencia acabó de concretarse por la testarudez de la corona , ahora si española, a conceder las libertades necesarias , sobre todo de comercio a sus colonias. Fernando VII n o quiso reconocer los tratados de las cortes de Cadiz tratando de imponer el absolutismo con lo cual perdió la mayoría de sus territorios viniéndose abajo el esplendor español que ya no pudo levantar cabeza. Para finales del siglo XIX la generación del 98 andaba intentando encender el orgullo perdido no lográndolo del todo.
Pero volvamos a nuestra América . Nuestro México tardó 10 años en ser independiente y en ese ser independiente nos tardamos mucho tiempo en decidir que país queríamos ser. Por un lado , en los propios insurgentes tenemos tres grupos; los que se lanzan porque hay que lanzarse; se construirá en el camino. Que estos fueron los primeros. Los que tratan de poner las bases del futuro con una constitución como la de Apatzingan que este fue Morelos, el que me parece más lógico de todos y los que pescan en rio revuelto que este fue Iturbide, querámoslo o no , quien consumó nuestra independencia.
Pero el caso no es consumar una independencia sino construir un país donde se pudiera vivir mejor y con tranquilidad, donde se pudiese concretar un futuro para nuestras familias. Desde muy pronto aprendimos que eso no era fácil, sobre todo, por los egoísmos absurdos que impidieron que los mexicanos se pusieran de acuerdo en la construcción nacional. Hasta el 57 lo que la patria ofreció fue inseguridad y un loquito, Santa Ana, que subía y bajaba de la presidencia a su antojo aprovechan do la caótica situación de un país a la deriva. Hasta que llegaron los hombres de la reforma con Benito Juárez a la cabeza, al mismo tiempo que los conservadores quisieron ir por un emperador, a Europa, para que viniera a poner orden. Por fin, los franceses hacen el ridículo y nosotros intentamos navegar con nuestras propias dictaduras hasta que en 1910, va de nuevo, otra revolución, que intente sostener una democracia, disfrazada o real pero al fin democracia.
Todo un siglo para gestar un país democrático como que está duro, ¿no? Alguna lección se puede obtener de aquellos acontecimientos que nos sirvan en este tiempo para resolver nuestros problemas. Es imposible que a la gente se le mantenga engañada durante tanto tiempo; la gente se cansa y aprende a exigir de otra forma.
De nuevo habrá que hacernos la pregunta, ¿qué tipo de país queremos? ¿ Qué tipo de país tenemos? ¿Es éste el que planearon nuestros abuelos que durante más de un siglo se lanzaron a la guerra para darnos patrias y libertad? A cualquier joven de hoy le parecerán cursis estas dos palabras. Durante mucho tiempo hemos vivido en aparente calma. Esta calma se nos está yendo de las manos.
El futuro lo construimos ahora. Las fiestas por lo general provocan el olvido, evitan la conciencia , don distractores, fugas de la realidad, pretextos para faltar al día siguiente a la escuela o al trabajo.
Mejor es cuestionarnos que queremos hacer con esta patria nuestra y que estamos haciendo con ella.