Como buena cristiana mi madre mantenía una especial devoción a tres santas: la Virgen de Guadalupe: oportuno amparo en necesidades espirituales de urgencia; a nuestra Señora del Perpetuo Socorro: abogada de los causas difíciles y desesperadas, y finalmente a Santa Eduvigis, quien por haber sido en vida de familia rica ahora protege y ayuda a los pobres. Por eso me explico que fuera convocada en mi hogar cuando surgía una escasez de dinero en nuestro pueblo o en nuestra casa.
Mamá dirigía sus plegarias, rezos, triduos, novenas y rosarios a tan dilecto trío de protectoras. Profunda creyente, como todas las mujeres, estaba convencida y convencía a sus hijos de los “milagros” que obraban las tres Santas en favor de los necesitados que imploraran por auxilio desde el fondo de sus corazones.
“Es cosa de fe” me decía angustiada, al pensar que yo pudiera abrigar alguna duda sobre tales prodigios. La verdad no lo dudaba, ni lo creía; pero siempre respeté lo que decían mis padres: ni por asomo habría atrevido una opinión contraria a sus asertos, y menos los de tema religioso.
Cuestioné ayer a algunos banqueros, empresarios, economistas, contadores públicos, médicos y toda laya de profesionales sobre cuál sería nuestro mediato destino, ya que parecemos navegar en un mar de incertidumbre económica sin piloto ni gobernalle, por culpa de los vecinos del Norte.
Entre la variedad de encuestados hubo quienes respondieron con un simple encogimiento de hombros, como para decir “pss quién sabe…”. Otros balbucearon una opinión retórica y la mayoría no contuvo esta sentida oración: “Que Dios nos ayude, la Virgen nos asista, el coro de los Santos nos proteja y los Ángeles eleven nuestras preces al Señor”.
‘Abarustados’ –localismo coahuilense por ‘asustados’–, los funcionarios de la banca optaron por la discreción total: no respondieron. Un abogado aventuró que la difícil coyuntura podría convertirse en preciosa oportunidad de trabajo para los jurisconsultos si los bancos les comisionaban el cobro legal de los pasivos vencidos. Un médico encuestado pensó en la misma línea: acaso podrán sobrevenir accidentes cardiovasculares a los deudores “quebrados” que soliciten atención quirúrgica de urgencia. Quien dijo ser economista soltó una anfractuosa explicación de los azares que desestabilizan las finanzas mundiales, dadas las fechas en que chocan en la comba celeste las vibras de la guerra contra las de la política y la ingente necesidad de no excitar sobremanera la contingencia astral con humores de pavor y desesperación.
Mi abuela Tola hubiera saltado con un dicho: “Calma y nos amanece”, pero mi abuela Lola propondría otro dicho sobre el susodicho: “Si no le bajan a la lumbre podrán ver que el atole se les quema”.
Desde esta alejada provincia de México vislumbramos la caída de las finanzas estadounidenses impregnada, hasta ayer, con un clima de suspenso cinematográfico; eso sí, muy bien actuado por Bush, el secretario del Tesoro estadounidense y los líderes de los partidos Republicano y Demócrata en el Congreso de los Estados Unidos, quizá con mal script y diálogos ininteligibles: que se aprueban las medidas de salvación a los bancos, que no se aprueban, que el Gobierno debería ofrecer apoyo a los ahorradores, que no es el Gobierno el de la idea sino el Partido Demócrata apoyado por ciento cincuenta diputados republicanos, que se va a soportar a los deudores de créditos inmobiliarios: total la barahúnda hollywodesca que ha merecido una gran cobertura mediática dados los hechos del heroico rescate.
Ya enviado este artículo me manda un e-mail uno de mis tres editores. “No lo dudes, Roberto, Rescate, habrá; pero no a los bancos, no a los causantes, no a los ahorradores, no a los insolventes ni a los quebrados, sino al señor McCain, el candidato republicano para la Presidencia de USA y a su actual manejador, el señor Bush”.
¿Será? Lo pienso y lo dudo, pero como acá hemos perdido toda confianza en la política, imagino que hoy amaneció flotando una pregunta en el enrarecido oxígeno del Congreso de Estados Unidos: ¿De cuántos y de cuáles organismos financieros por rescatar serán accionistas los miembros de la familia Bush?