Las operaciones más frecuentes son el aumento de senos, la liposucción y las cirugías de contorno corporal. (Archivo)
El culto a la delgadez y a la eterna juventud está más presente que nunca. En los últimos diez años España se ha convertido en el país europeo donde se realizan más intervenciones de cirugía plástica y el cuarto a nivel mundial
La llegada del calor obliga a enseñar carne. Pero son pocos los españoles que pueden hacerlo, en el caso de las mujeres sin dejar escapar alguna llantita o varios gramos de celulitis, y en el de los hombres sin mostrar una barriga cervecera.
El culto a la delgadez y a la eterna juventud está más presente que nunca. La prueba: en los últimos diez años España se ha convertido en el país europeo donde se realizan más intervenciones de cirugía plástica y el cuarto a nivel mundial, con entre 350 y 400 mil intervenciones anuales, según datos de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE).
Pero los precios son más elevados que en otros lugares; por eso cada vez más optan por otros países para, además de hacer turismo, volver con la maleta llena de regalos exóticos y dos tallas más por arriba y menos por abajo. Brasil, Colombia y Argentina son los principales destinos elegidos por los españoles, seguidos de lejos por Tailandia, que es, después de Brasil, el destino del mundo en el que se llevan a cabo más cirugías.
Nicolás Tena es un empresario español que lleva 24 años trabajando en Tailandia. Comenzó como empresario textil, siguió con los viajes de lujo y hace dos años decidió organizar paquetes que incluyen operaciones estéticas. En entrevista, Tena aclara que él no es médico. “Yo no intervengo, les organizo el viaje, las excursiones, los hoteles y les muestro los hospitales en los que se pueden operar, además de presentarles a los médicos. Y los resultados han sido siempre positivos”, asegura.
Tena explica que las operaciones más frecuentes son el aumento de senos, la liposucción y las cirugías de contorno corporal. Que hay quien se opera una parte de su cuerpo y regresa unos meses después para darse algún “retoque” en la cara.
El perfil de estos turistas es el de mujeres de 40 años, de clase media alta, aunque este año ha tenido a tres hombres que se han hecho una operación completa de cambio de sexo “vagina incluida”, explica. “Los tres lo han hecho en hospitales de primer nivel y les ha costado entre 6 mil y 9 mil euros frente a los entre 18 mil y 30 mil que cuesta aquí”, relata.
Para el empresario, el éxito de sus viajes radica en que las operaciones se realizan en grandes hospitales como el Yanhee, el Burumgrad o el BNH, “con cirujanos de primer orden y un servicio maravilloso, de lujo, a precios sin competencia posible”.
Tena asegura que sus clientes no asumen riesgos, pero no en todos los países los resultados son tan satisfactorios como los obtenidos en Tailandia.
José Manuel Pérez-Macías, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE), reconoce que no es extraño recibir llamadas de pacientes con problemas post operatorios, como heridas abiertas, de operaciones realizadas fuera de España. “Normalmente no por que la intervención se haya hecho mal, sino por un control posterior inadecuado”, explica. “Por eso a veces es mejor estar más cerca de casa”, asegura.
Hospitales como /hoteles de 5 estrellas
Ana Pérez es una empresaria española de 50 años que desde hace unos meses tiene muchos más vestidos ceñidos y escotados en su clóset, gracias a las dos tallas más de busto que se trajo de Tailandia, a donde viajó acompañada por su novio y por una pareja de amigos.
Después de disfrutar unos días del país fue al hospital, se sometió a la cirugía y al día siguiente estaba en el hotel preparada para seguir haciendo turismo. Una semana después le quitaron los puntos, le dieron un brasier especial y lista.
Ana cuenta que decidió operarse allí “porque es mucho más barato” y añade que los hospitales son “estupendos”, como hoteles de cinco estrellas. Ana precisa que el trato fue estupendo y que como no habla inglés, en el hospital incluso buscaron una chica que hablaba español que hizo de intérprete con los médicos y las enfermeras.
Ahora está tan satisfecha que ya está planeando ponerse unos implantes en la boca. Aquí le cuestan 24 mil y allá 12 mil euros. Así que ya está preparando las maletas de nuevo.