(Décima quinta parte)
Continuación...
¿Y su hogar cómo es? ¿De verdad guarda usted la compostura ante sus seres queridos? ¿Medita un poco antes de soltar la palabrota, o dividir a su familia? O esto le sale tan natural ¿Cuida sus expresiones de cólera ante sus hijos e hijos políticos? Sea sincero y de ahora en adelante empiece una nueva vida en base a esta frase: “Tengo derecho a un lugar en este mundo, sin vanidad ni arrogancia, me respeto, me estimo a mí mismo y espero esto de mis semejantes”.
“Ahora no me molestan, ni me limitarán las comparaciones, sino que eso mismo me hará comprender que soy diferente a los demás, por lo tanto soy único y mis cualidades me harán llenar un lugar que sólo yo soy capaz de cumplir”. Esto es sumamente importante, que ojalá lo pudiéramos comprender en toda su magnitud, pues cuando traemos dentro de nosotros a “alguien” que nos fue puesto, tal vez antes de que nos concibieran, y que ahora no nos explicamos el porqué de ciertas reacciones o limitaciones.
Ahora que hemos comprendido que somos únicos, que tenemos una misión que cumplir, ya no deberá molestarme, ni hacerme sentir mal esas comparaciones, sino que ahora debemos comprender que somos únicos, exclusivos y que nuestra participación en el mundo es demasiado importante para que otras personas también puedan cumplir con su cometido.
En un programa de televisión vi un sketch cómico, donde pude confirmar esta aseveración.
Según el libreto, se trataba de dos expresidiarios, dos pillos renombrados que se encuentran en la esquina de una gran avenida.
Se saludan efusivamente, pues ya hacía muchos años que no se veían, ambos habían estado prisioneros por espacio de varios años en diferentes cárceles del país.
-¿Y qué es tu vida, cómo has estado, qué planes tienes?- Le pregunta uno al otro.
-Pues nada, que he estado pensando seriamente en regenerarme, en portarme bien, buscar un trabajo honrado y pasar mis últimos años con tranquilidad- contesta un tanto resignado.
-Yo he pensado lo mismo, ya que con tanta vigilancia, con tanto invento electrónico, la profesión es cada vez más difícil- asegura el otro ladrón.
-Lo que no comprende la sociedad- se disculpa el primero. –Es que si no fuera por nosotros, no había necesidad de tanto policía y vigilantes, lo que hace que seamos generadores de empleos, ni habría necesidad de tanta alarma, rejas, candados, cámaras en los semáforos y puntos estratégicos, hasta los satélites con los rastreadores de autos y demás tecnología, lo que hace que también seamos necesarios para que las fábricas tengan más trabajo, hasta los propios inventores se inspiran en nuestro trabajo para buscar soluciones.
-Pero además- terció el otro. –Lo que nosotros sustraemos obliga a los afectados a volver a adquirirlos, lo que hace que el comercio esté en auge.
-Y las series de televisión policíacas no tendrían razón de ser, si no hubiera ladrones, lo que también nos convierte en promotores de artistas e ídolos nacionales.
Y así estuvieron enumerando infinidad de “beneficios” que se lograban en el mundo, con el desarrollo de su “actividad” lo que me hizo comprender aún más, que todos tenemos una “razón” de estar aquí.
Cuando estaba viendo ese programa, me acordé de mi amiga Sofía, de mi grupo de los lunes y que ella está ahora en un programa de especialización de su carrera como abogada, y venía a mi mente la idea que si no existieran personas que trasgredieran las leyes humanas, no tenían razón de ser, los abogados, ministerios públicos, jueces y en suma el aparato judicial.
Ahora imagínese, si esas personas, que aparentemente son nocivas para la sociedad, son necesarias para que otras gentes se desarrollen, que mejor beneficio no será, todas aquellas actividades productivas, que dejan utilidad por todos lados.
Sólo le pido que pueda usted cambiar su punto de vista en cuanto a su actual ocupación, y vea cuáles son todas las ventajas que reportará al mundo que lo rodea, pues ahora no deben molestarle ni limitarlo las comparaciones, pues eso mismo le hará comprender que es diferente a los demás, por lo tanto es único y sus cualidades le harán llenar un lugar que sólo usted es capaz de cumplir.
“Tal vez he cometido errores pero eso está en el pasado y yo me perdono definitivamente esos errores, porque ahora que sé por qué los cometí, tengo la seguridad que jamás los volveré a cometer”. Todo lo que tenemos que comprender, de ahora en adelante, es que todos aquellos “errores” o “equivocaciones” que hemos tenido en nuestra vida, fueron producto de nuestras programaciones, grabaciones o limitaciones psicológicas, que nosotros no fuimos concientes, que en el momento de la acción, todo aquello que traíamos en nuestro subconsciente nos obligó a actuar de esa manera, que para nosotros era correcta, pero que sin quererlo, lastimamos u ofendimos a quien, tal vez más nos quería.
Una persona que asistía a uno de mis seminarios me decía: -Mira Germán, no sé qué me pasa, quiero mucho a mi señora, se me hace la más guapa de las mujeres, no la cambiaría por ninguna otra, pero “algo” me obliga a engañarla, a tener relaciones con otra, que cuando ya me pasa “aquello” y me veo en compañía de esas mujeres, que generalmente son más feas, más viejas, más gordas, menos atractivas, me juro a mí mismo que ya no volverá a suceder. Continuará...
Ante esta ola de violencia e inseguridad en México, únase a la Cruzada de Valores con las conferencias “Actitud de Clase Mundial”, “Juventud, Amor y Sexo”, “Hombres Difíciles, Mujeres Complicadas” e “Hijos Huérfanos de Padres Vivos”, llévelas a su comunidad o empresa, comparta conmigo sus casos. Los espero en nuestra dirección electrónica que ponemos a sus órdenes con Germán de la Cruz Carrizales (pmgerr@hotmail.com) (pmgerr@live.com), en el www.blogsiglo.com familia.blogsiglo.com, o en el teléfono 717-63-76. La siguiente semana veremos la décimo sexta parte de “El Círculo de la Abundancia” de la serie y próximo libro “Despertar... es”. Gracias por su atención.
“QUIEN NO VIVE PARA SERVIR, NO SIRVE PARA VIVIR”.