Jesús García aguantó todo el recorrido y al final se sintió satisfecho por el logro. La representación de la crusifixión de Jesucristo en Gómez tuvo momentos muy reales. Momento en que un guardia ve como crucifican a Jesús en el Vía crucis realizado en Lerdo.
Los tradicionales Vía crucis en Torreón, Gómez y Lerdo, congregaron a miles de fieles católicos
Cada personificación causó gran expectación en pequeños y grandes, ya que cada uno de los actores se entregó para hacer de los Vía crucis, lo más reales posibles
Cerro de las Noas se transforma en Jerusalén
El Cerro de las Noas se transforma en Jerusalén y Jesucristo acaba de ser condenado. Está rodeado de soldados romanos, descalzo, sudando, tiene una corona de espinas sobre la cabeza y carga una cruz que pesa 30 kilos.
Comienzan a caminar y de inmediato llegan los primeros azotes pero Jesús parece no inmutarse y resiste los insultos y latigazos de sus custodios con la mirada fija en el camino. Se tambalea cuando lo empujan, pero no cae. Los niños se asoman sorprendidos, algunos se voltean cuando el hijo de Dios es golpeado.
Los 52 años de Jesús García Hernández, de oficio albañil, se esconden detrás de su piel morena, de su cabello negro, de su barba y bigote, de la delgadez de su cuerpo y de su fortaleza para soportar en sus hombros por más de un kilómetro la cruz de madera donde será crucificado, como ha sucedido cada Viernes Santo en los últimos 35 años.
De los 17 años -cuando comenzó a interpretar el papel- a la fecha, mucho tiempo ha pasado, sin embargo, el actor olvida su edad y durante una hora se concentra en personificar al nazareno de la mejor forma posible, siempre que su condición física se lo permita.
El sudor es real, el cansancio también. En los tramos más inclinados su respiración se agita, pero nuevamente fija su mirada en el camino y sigue. No lo hace por figurar, no le interesa posar ante las cámaras sino transmitir el mensaje del nazareno, que la gente de La Laguna y los visitantes comprendan lo que significó la Pasión de Cristo y tengan la oportunidad de revivirla cada año.
La subida es difícil para los penitentes, pero todos quieren seguir de cerca el Vía crucis y participar. La procesión avanza lentamente en medio de sollozos y lamentos de los presentes y gritos de los ambulantes, que distraen a uno que otro de los feligreses con la comida, agua, cachuchas, discos “piratas”, aquí se ofrece de todo.
Algunos menores cuestionaban preocupados a sus padres el porqué los soldados le pegan al hombre semidesnudo que carga la pesada cruz, que recibe empujones y cae tres veces durante su recorrido hasta que finalmente termina “crucificado”.
Las voces de los actores se mezclan con los gritos de los vendedores ambulantes que no se detienen ni siquiera cuando Jesucristo es “clavado” en la cruz. La representación de los laguneros llena de fervor a los presentes para quienes, más que teatro, el Vía crucis viviente de la colonia Jacobo Meyer representa una “fiesta de fe”.
El Cerro de las Noas regresa a ser el santuario del Cristo y los actores se premian con aguas frescas. Solitario, Jesús García se retira, descalzo y con sus ropas en la mano baja del Cerro, pensativo, pero satisfecho por haber logrado un año más la representación.
El Vía crucis de don Luis Pargas tiene ya 26 años de presentarse en el Cerro de las Noas, ahora bajo la dirección de su hija, Tammy Pargas. Jesús García dice que seguirá representando el papel “hasta que aguante”.
La Dirección de Protección Civil estima que participaron cerca de 30 mil personas. En el recorrido participaron 450 personas entre cadetes, policías, agentes de tránsito, socorristas, enfermeras y personal médico que permanecieron atentos desde temprana hora sobre los accesos a lo alto del cerro, a fin de prestar auxilio a la gente que lo necesitara.
Ante el incremento en los visitantes, sobresale cada vez más la falta de una organización adecuada, ya que la gente trataba de abrirse paso entre empujones y el paso lento de las autoridades apenas dejaba espacio para que se desenvolvieran los actores, que se amontonaban detrás de la línea del obispo e invitados.
‘No hay que perder la tradición de verlo’
POR MARÍA ELENA HOLGUÍN/EL SIGLO DE TORREÓN/Gómez Palacio, Dgo.
Fieles a la tradición católica, miles de gomezpalatinos abarrotaron ayer las calles de la colonia Santa Rosa para presenciar uno de los oficios de Semana Santa con mayor arraigo, el Vía crucis viviente que se escenifica año con año en este sector de la ciudad.
Como cada año, las familias coincidieron en este punto para atestiguar la crucifixión de Cristo, la cual fue encarnada por el joven Manuel Mario Enrique Torres Lugo, estudiante de Derecho quien lleva dos años consecutivos a cargo del papel principal.
“Estoy muy contento y satisfecho de que me hayan seleccionado, todo esto lo hago por mi familia y sé que ellos están orgullosos de mí”, dijo minutos antes de iniciar el recorrido que partió de la parroquia de Santa Rosa de Lima.
El joven de 19 años de edad, es originario de Mapimí y como actualmente estudia la licenciatura, únicamente regresa a su tierra los fines de semana, “para mí es mayor el honor que se hayan fijado en alguien que viene de otra parte para representar a Jesucristo”, según manifestó.
El Vía crucis de la colonia Santa Rosa lleva más de 50 años efectuándose en forma ininterrumpida y en esta ocasión contó con la participación de unas 60 personas, en lo que está considerado como uno de los eventos más esperados en la Semana Santa.
Para la escenificación de este oficio religioso, las personas que intervinieron iniciaron su preparación desde enero de este año, aunque hay quienes ya llevan años haciéndolo y por lo mismo, prácticamente ya tienen memorizados los parlamentos y cada uno de los episodios del Vía crucis.
De la misma forma, hay familias que siguen la tradición de una generación a otra, como Maribel González, una joven madre de familia que llevó a sus pequeños de tres y un año de edad para que presenciaran la escenificación.
“Mi mamá me traía desde que yo era muy pequeña y ahora que ella no está ya con nosotros, pues venimos para que no se pierda la costumbre”, expresó.
Con el objetivo de que estos oficios transcurrieran en medio de la tranquilidad y para evitar accidentes, el Municipio dispuso todo un operativo, para el cual se efectuó el cierre momentáneo de la circulación por las calles incluidas en el recorrido.
Según estimaciones de la Dirección de Protección Civil, acudieron unos cuatro mil gomezpalatinos a presenciar el evento, por lo que ambulancias de Cruz Roja, se mantuvieron al pendiente de cualquier emergencia, sin que se registraran dichas situaciones.
Son un total de kilómetro y medio de distancia lo que se recorre durante el Vía crucis de la colonia Santa Rosa, el cual se realizó de manera simultánea con los de otras diez parroquias de la ciudad, donde también se brindó el auxilio necesario, informó el encargado de la dependencia, Alonso Gómez.
Señaló que cerca de 90 elementos en total fueron los que prestaron apoyo en las calles de este sector, aunque no se descuidó el patrullaje de las demás colonias.
Jesús ‘toca’ el corazón de los lerdenses
Por Adriana Guadalupe Miranda/El Siglo de Torreón/Cd. Lerdo, Dgo.
Es Viernes Santo. El clima es favorable. Cientos de lerdenses llegan poco a poco a la Plaza Principal. La idea, recordar y vivir por un momento, la Pasión y Muerte de Jesucristo, a través del Vía crucis, que desde hace más de 20 años se realiza en esta ciudad.
El reloj marca las 11:52 de la mañana. Jesús, quien como desde hace ocho años consecutivos es interpretado por Juan Carlos Hernández, sale a escena. Vestido con una túnica blanca, con barba y pelo hasta los hombros, aquel hombre es juzgado frente a los fieles que se han dado cita, desde temprana hora.
Después que Jesús de Nazaret fuera juzgado por Poncio Pilatos, prefecto de Judea, el camino por las doce estaciones dio inicio.
Una valla humana hecha por cientos de creyentes, se formó la avenida Allende hasta llegar a la explanada de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe en el “Cerrito”, de la colonia San Isidro, para vivir cada momento de la Pasión del nazareno.
Con carreolas, solos, de la mano de su pareja o de los hijos, los fieles fueron recorriendo una a una, las catorce estaciones del Vía crucis.
“Vamos, sálvate rey”, “camina, camina”, “rápido, muévete”, gritaban los soldados a la vez que azotaban con sus látigos a Jesús, quien llevaba consigo en sus hombros una cruz de más de 20 kilos.
Una de las estaciones más emotivas para los presentes, fue la primer caída de Jesús (Juan Carlos), quien en medio de gritos, dolor y cansancio, logró ponerse de pie y seguir aquel camino que lo llevaría a la muerte.
La sexta estación, fue la que quizá la que tocó más el corazón de los creyentes, quienes al ver a la Verónica pasar por entre ellos, limpió al Nazareno con un pedazo de túnica, en la cual quedó plasmado cada detalle de su rostro.
Al llegar a la colonia San Isidro, la cual se convertiría en el escenario perfecto para llevar a cabo la crucifixión y muerte de Jesucristo, pequeños, jóvenes y adultos, salieron de sus casas para poder ser testigos de esta representación.
Por un momento, el silencio invadió a los presentes mientras los jóvenes que representaban a los dos ladrones, eran colocados en sus respectivas cruces.
Pero al elevarse poco a poco la cruz de Cristo, el cansancio, el hambre, la sed, el calor, todo desapareció. Sin decir una palabra y elevando sus oraciones, los miles de fieles que se congregaron en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, enmudecieron, luego de que aquel joven de 29 años, representara la muerte de Jesús de Nazaret.