Los Vaqueros de Dallas vieron concluida con una paliza inmisericorde una campaña en la que eran considerados favoritos para llegar al Super Bowl. (AP)
Donovan McNabb estiró los músculos, en una burla aparente a Terrell Owens. Andy Reid, normalmente sereno, arengó al público para que hiciera más ruido.
Muchos aficionados en Filadelfia exigían que el quarterback y el entrenador fueran despedidos antes de la próxima campaña. Pero ahora, permanecerán en las filas de las Águilas al menos por otro encuentro, un duelo de postemporada.
Las Águilas de Filadelfia se recuperaron de una situación en la que parecían eliminadas, y se apoderaron de un boleto de comodín para los playoffs, al despedazar ayer por 44-6 a los Vaqueros de Dallas.
Las Águilas jugarán frente a los Vikingos de Minnesota (10-6), el campeón del Norte de la Conferencia Nacional, el próximo fin de semana.
“Mucha gente nos dio por muertos y pensó que la campaña se había terminado”, recordó McNabb. “Seguimos concentrados en nuestro plan. Sabíamos lo que venía, que enfrentaríamos a un equipo muy difícil y tan deseoso como nosotros por avanzar. Hoy (ayer) todo el equipo se esforzó, las cosas nos salieron bien y jugaremos la próxima semana”.
En cuanto a los Vaqueros, vieron concluida con una paliza inmisericorde una campaña en la que eran considerados favoritos para llegar al Super Bowl. Dallas puede ahora comenzar sus vacaciones anticipadas.
Sin embargo, a los Vaqueros les esperan seguramente varios meses de tensión, pues el dueño Jerry Jones tendrá que responder más preguntas sobre si el entrenador Wade Phillips conservará su empleo y si el equipo se prepara para reestructurarse tras el fracaso.
“No habrá un nuevo entrenador en jefe”, insistió Jones en los vestuarios de los Vaqueros, donde había un ambiente de funeral.
En un partido en que ambos equipos enfrentaban una situación de ganar o morir, las Águilas simplemente aplastaron a unos Vaqueros (9-7) convertidos en una comedia de errores y superados en todas las líneas.
McNabb lanzó dos pases de anotación y logró un touchdown mediante un acarreo, mientras que Brian Dawkins obligó a dos balones sueltos. Tras recuperar el ovoide en esas jugadas, las Águilas anotaron.
Filadelfia, que se metió en problemas tras caer por 10-3 en Washington la semana anterior, evitó la eliminación gracias a que Oakland dio la sorpresa al vencer a Tampa Bay y a que Houston se impuso a Chicago, más temprano. “Quiero agradecer a los Raiders y a los Texans”, dijo Reid. “Hicieron un gran trabajo”.
Detroit, el peor equipo de la historia
Los Empacadores de Green Bay doblegaron ayer por 31-21 a los Leones de Detroit, que sin más remedio se quedaron con una marca indeseable, la peor foja de la historia durante una temporada en la NFL.
Los Leones tuvieron en el partido una última oportunidad de evitar esa vergüenza, pero cayeron y se convirtieron en el primer equipo con un récord de 0-16. Los Bucaneros de Tampa de 1976, su primera campaña en la NFL, tuvieron una foja de 0-14, y fueron el equipo más reciente en no cosechar un solo triunfo durante una temporada.
Y los Leones se convirtieron en el peor equipo de la historia. “Nadie que compita en algo querría pasar por una situación como ésta”, dijo el entrenador de los Leones, Rod Marinelli, quien se negó a discutir su futuro con el equipo. “Evidentemente esto no es nada divertido. Pero hay gente que vive cosas peores”.
Los Leones se fueron acercando paulatinamente al desastre que son ahora. Han perdido 23 de sus últimos 24 partidos. La foja de 0-16 será un testimonio perdurable sobre la era de Matt Millen, quien asumió como presidente del equipo desde el 2001 hasta su despido el 24 de septiembre. En ese periodo, Detroit ganó sólo 31 encuentros -desde luego, ninguno en este año-.
“Esto no puede sino motivarlo a uno”, dijo Orlovsky. “No quiero volver jamás a vivir algo así. No hemos ganado desde... ¿noviembre del 2007? La verdad es que ni siquiera recuerdo la última vez que nos llevamos un triunfo”.