Para saber... Algunos datos acerca del petroglifo encontrado en el Cerro de San Rafael por Alfonso González Contreras, de la Comisión Municipal de Preservación del Patrimonio Cultural. ■ Se trata de un petroglifo encontrado en las coordenadas geográficas que determinadas con GPS (Sistema de Posicionamiento Global) son de 25 39.973’ N, 102 28.858’W y a 1,108 m.s.n.m., correspondientes al Cerro de San Rafael, cerca de Parras, Coahuila. ■ La roca que contiene el grabado es de aproximadamente dos toneladas de peso. ■ El grabado fue realizado en una técnica mixta que combina el rayado y el picado de manera profunda sobre la roca sedimentaria y representa un rito ceremonial que puede ser luctuoso, de sacrificio humano, de curación o festivo.
Un enorme petroglifo que representa un rito ceremonial fue encontrado en el Cerro de San Rafael.
Un petroglifo de dimensiones importantes fue encontrado en el Cerro de San Rafael y actualmente se estudian sus símbolos, pues asegura el ingeniero Alfonso González Contreras, coordinador de la Comisión Municipal para la preservación del Patrimonio Cultural (CMPPPC), que pudiera representar un rito ceremonial de los antiguos pobladores de Coahuila.
El hallazgo fue registrado hace aproximadamente siete meses, cuando González Contreras realizó una de sus habituales revisiones al sitio conocido también como Cerro Tierra Santa, hoy San Rafael de los Milagros.
Este lugar se caracteriza por tener gran variedad de petroglifos y pinturas rupestres, así como por haber sido un sitio sagrado, legado de nuestros ancestros. Desde hace más de 30 años visito el lugar, cuando menos una vez al año, en algunas ocasiones lleva visitantes que quieren conocer los petroglifos: Está entre los pocos lugares o sitios arqueológicos que tienen facilidad de acceso por estar a un lado y a la derecha de la carretera Interoceánica en el tramo Torreón-Saltillo, en el municipio de Parras, Coahuila.
Revela que el petroglifo es de especial importancia por su tamaño y simbolismo, por lo cual el investigador ha reunido información sobre la pieza y la ha enviado al INAH para buscar su protección y correcta interpretación.
En este corredor que hace años tenía una apariencia muy natural, hay un cerro en cuya parte superior existe una planicie en donde es posible que los indios laguneros hayan realizado sus mitotes.
Fue donde González Contreras realizó su asombroso descubrimiento: Uno de los petroglifos para mí desconocido hasta entonces -porque estaba casi oculto- está grabado en una roca de aproximadamente dos toneladas de peso, cubierto por unos matorrales y hasta con un mezquite.
Este petroglifo -explica el investigador- fue grabado en la roca utilizando una técnica mixta: Es decir, de un picado y rayado profundo el cual consiste en puntear la roca y después se procede al rayado o viceversa, y así sucesivamente hasta realizar una figura en la roca.
SACRIFICIO HUMANO
La roca es del tipo denominado lutita arenisca, y según González Contreras, ésta proviene del periodo cretácico de la era mesozoica: Es uno de los petroglifos más importantes que existen en la Comarca Lagunera porque representa un paisaje en la vida cotidiana de los indios laguneros del cual yo interpreto que parece ser un rito ceremonial y de sacrificio humano, o posiblemente luctuoso, también puede tratarse de la curación de un niño.
Ya que explica el investigador que en ambos personajes está la presencia de un penacho en las manos, como un tipo de corona y otro cuerpo con cuernos en la cabeza lo que González C. interpreta como una máscara- que yace acostado con los brazos abiertos: La cara está cubierta con plumas, el rito lo hace un brujo, un hombre de la medicina o chamán que también tiene máscara y sostiene entre sus manos ya sea una corona o una almohadilla luctuosa; en el otro lado aparece lo que podría ser la imagen de la madre del niño que está de rodillas y también con los brazos abiertos sosteniendo en la izquierda un bastón ceremonial. Aunque en mi opinión no creo que se trate del sacrificio de un infante ya que los indios laguneros protegían en extremo a sus hijos.
En una lectura de derecha a izquierda aparecen dos figuras que a primera vista parecen dos soles pero asegura el estudioso que al analizar bien las figuras tienen en la parte posterior lo que parece ser un tallo: Por lo que tienen más semejanza a la flor del peyote, esto significa que puede tratarse de un rito ceremonial dedicado al peyote (Lophophora Williamsii) que nuestros antepasados utilizaban en curaciones o como un medio festivo de alucinaciones en las que creían acercarse a Dios.
Explica que como uso obligatorio los ancestros utilizaron el peyote en sus fiestas, mitotes y cultos religiosos: Ya sea masticado o molido en huesos, diluido en agua o bebidas alcohólicas, aunque también tuvo uso en las largas peregrinaciones de cacería o traslados.
Y precisamente la intención de González Contreras que las autoridades pongan atención en la protección y resguardo de esta área del Cerro de San Rafael: Como representante de la Comisión Municipal para la Preservación del Patrimonio Cultural en el Municipio estoy pidiendo apoyo para la protección de este patrimonio cultural, así como la instalación de letreros para el cuidado y resguardo.
Legado en peligro
El saqueo pone en peligro este hallazgo, así como muchas otras piezas la ignorancia de la gente que visita el sitio lo saquea y esto lo va destruyendo poco a poco.
Existen letreros sobrepuestos en las figuras de los petroglifos y en las pinturas rupestres, con nombres bíblicos de algunas sectas, nombres de escuelas, recuerdos de los visitantes y demás.
Actualmente, algunas rocas de la cresta del cerro han sido derrumbadas por saqueadores que obstaculizan el corredor y es muy difícil continuar los recorridos por el lugar.