En medio de una histórica jornada electoral, Hillary Clinton y Barack Obama se alzaron el pasado martes con un puñado de victorias que les siguen manteniendo en una feroz contienda por la Casa Blanca.
El factor de la experiencia pareció inclinar el fiel de la balanza a favor de Hillary Clinton en algunos estados clave como Nueva York, Arizona, Nueva Jersey y en la decisiva California -el premio gordo de una jornada electora-, donde el voto latino jugó un papel crucial a su favor para colocarla, momentáneamente, al frente de la contienda.
La fuerza del cambio de Barack Obama, que impulsó el voto joven y marcó un rompimiento generacional en los estados del Centro y Suroeste, consiguió arrebatar un importante bloque de entidades como Georgia, Illinois, Alabama y Minnesota. Su victoria en 11 estados, impensable hace apenas dos meses atrás, le mantiene en una encarnizada batalla de cara a las primarias del próximo de marzo cuando gigantes demográficos como Texas y Ohio podrían decidir la batalla.
En una jornada de sorpresas y desengaños, sólo el aspirante del Partido Republicano a la nominación, John McCain, conseguía mantenerse como el claro favorito de cara a la Convención Nacional en septiembre próximo. “Sé que mis contendientes han tenido importantes victorias. Pero, tras los resultados del martes, puedo confirmar que sigo a la cabeza”, dijo McCain desde sus cuarteles de campaña en Arizona.
Para algunos analistas, la consolidación de la candidatura de McCain ha sido posible gracias a las aspiraciones del ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee, quien el pasado martes sorprendió con victorias clave en los estados de Arkansas, Georgia y Tennessee.
Inasequible al desaliento, el ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, advirtió que en su lucha en pos de la nominación republicana no había llegado el momento de claudicar:
En una maratónica jornada de votaciones simultáneas en 24 Estados, Obama conseguía imponerse en un mayor número de estados del Centro y Suroeste, mientras Hillary Clinton se hacía con los más importantes estados en disputa, como Nueva York, California y Arizona.
En el caso de California, Clinton cimentó su victoria en los votantes latinos, que representan el 29%. El 66% apoyó a la senadora, por el 33 que se decantó por Obama. Sorprendentemente, Obama superó a Clinton entre los votantes blancos: 49 a 43%.
En un acto celebrado en Nueva York, y sin saber el resultado ulterior de las elecciones en California, Hillary Clinton prometía a sus simpatizantes convertirse en su voz una vez que llegue a la Casa Blanca.
“Seré su voz en la lucha por recuperar a nuestra nación y recuperar el terreno perdido”, dijo Hillary Clinton en una jornada que confirmó su victoria en un Estado como Massachusetts, un bastión de Ted Kennedy, el patriarca del clan de los Kennedy que se ha convertido en el principal apoyo a favor de Obama en el seno del establishment demócrata.
Precisamente, en un discurso rodeado de sus incondicionales en Chicago, Obama adelantaba que, aún sin conocer el resultado definitivo de las elecciones de este martes, “lo que sí les puedo decir es que nuestro tiempo ya llegó”.
“Y lo que llegó como un rumor, se ha transformado en un movimiento que mantendremos para conseguir el cambio. Para escribir un nuevo capítulo en la historia de nuestro país”, dijo Obama quien tiene la vista puesta en las primarias de Washington, Maryland, Nueva Jersey, Ohio y Texas de febrero y marzo para mantener vivas sus aspiraciones a la Casa Blanca frente a una Hillary Clinton que se ha colocado momentáneamente a la cabeza.
ENFRENTA MCCAIN IMPOPULARIDAD ENTRE REPUBLICANOS
Cabría esperar que los senadores republicanos vieran con buenos ojos el hecho de que un colega se convierta en el candidato del partido a la Presidencia.
Sin embargo, en el ambiente selecto e íntimo del Senado, el surgimiento de John McCain ayer como el líder indiscutible por la nominación republicana a la Presidencia provocó bastantes murmuraciones, miradas cabizbajas y tensión ante los comentarios diplomáticos de socios que han sido blanco de su sarcasmo o se han enfrentado con él en torno a diversas políticas.
“Mucha gente aquí va a tener que recalibrar su actitud hacia John McCain”, dijo el senador Robert Bennett, uno de varios senadores republicanos que han tenido choques con el precandidato.
“John necesita acercarse” a los conservadores que sienten que se ha burlado de ellos o los ha ignorado en asuntos cruciales, dijo Bennett, que respaldó al ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney. “Si lo hace, creo que puede unir al partido. Si se regodea y presume su triunfo ante sus oponentes, entonces podría crear algunos problemas. Pero no creo que John sea tan tonto”.