El barítono Oziel Garza Ornelas y la Camerata de Coahuila fueron ovacionados durante el primer concierto de 2008 de la orquesta.
Con un Ramón Shade mucho más perfeccionista, un programa exquisito y un invitado que causó emoción entre el público lagunero, así inició la Temporada 2008 de la Camerata de Coahuila.
Sin duda el concierto con el que abrió la Primera Serie de este nuevo año, se distinguió por regalar algo que los laguneros demandan mucho a la orquesta: la ópera, y la Camerata decidió compartir con todos los oídos un excelente compendio de lo mejor de las oberturas y arias de famosas óperas de Mozart, Rossini y Donizetti como lo son Don Giovanni, Le Nozze Di Figaro, La Cenerentola, L´Elisir de Amore, L´Italiana In Algeri, Don Pascuale, y el gran triunfo de la noche fue Il´Barbiere Di Siviglia con la magnífica obertura y la simpática -y peculiarmente difícil- aria Largo al Factotum.
Il Barbiere Di Siviglia fue contundente, una obertura ejecutada con gran energía por la orquesta, que dejó complacido al más exigente de los oídos, y luego dieron paso a la cavatina Largo al Factom en voz de Garza Ornelas.
Pero la primera gran participación de la noche fue cuando el barítono regiomontano interpretó el aria Non Pui Andrai de Le Nozze di Figaro, en la que destacó su buen registro y una voz muy estudiada que aguantó la fuerza y sonoridad de la orquesta lagunera que en esta primera noche estuvo bien moderada por el director Ramón Shade.
Aunque cabe mencionar que sí hubo momentos de tensión en cuanto a la voz del cantante, pues precisamente en esta parte del programa hubo detalles en que no remataba bien los finales de las palabras y se perdía un poco de la dicción, dando la impresión de que por momentos no le alcanzaba el aire para terminar las frases.
Pero todo se compuso cuando siguió la cavatina Come Paride Vezzoso, demostrando el barítono que maneja de mejor manera a Donizzeti.
Eso sí, mención aparte merecer el trabajo actoral del intérprete, que consigue mantener la emoción a flor de piel y la contagia de inmediato a los presentes llegado proyectarse hasta la última fila del teatro, captando perfectamente la atención del público, resumiéndolo en dramáticamente impecable.
Luego siguió el aria Largo al Factotum de muy difícil dicción controlada laboriosamente por Garza Ornelas, que hizo un manejo algo extraño del “Figaro, Figaro, Figaro...” aunque al final resultó ser una buena ejecución con la que se ganó el reconocimiento del público que lo colmó de aplausos durante más de dos minutos después de terminar la pieza, por lo cual el director y el cantante regresaron al escenario para interpretar como encore el aria Fin ch´han dal vino de manera rápida, y al terminar todavía el público los hizo regresar una vez más para brindarles una emotiva ovación.