Hay localidades en Guadalupe Victoria que han resentido de manera considerable la emigración provocada por las dificultades económicas a las que se enfrentan los trabajadores.
El Siglo de Durango
GUADALUPE VICTORIA, DGO.- Pueblos en el abandono, familias desintegradas y hasta narcotráfico son algunos resultados del desequilibrio que existe entre el salario de los obreros y el costo de suplir las necesidades básicas.
Rubén Ibarra Alcántar, regidor del Ayuntamiento de Guadalupe Victoria, opina que el constante incremento a la canasta básica es cada vez más agobiante para la clase trabajadora, que cada año pierde poder adquisitivo.
En meses pasados, el Partido del Trabajo, fracción política que representa en el Cabildo, recolectó las firmas de 40 mil duranguenses, como una protesta contra el incremento a los precios de la canasta básica, las cuales se entregaron en el Congreso del Estado y posteriormente en el Congreso de la Unión.
RESPONSABLES
Se buscan soluciones, dice, “y aunque los resultados se vean lentos es necesario hacer presión para que los gobiernos y empresas tomen en cuenta al sector productivo”.
En el entendido de que según la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), de diciembre de 2006 a septiembre de 2007, los 47 productos de la canasta básica aumentaron de precio en promedio un 34.17 por ciento y del incremento de en este 2008 ya está derivando la nueva alza a la gasolina, hay la necesidad de tomar medidas de auxilio.
“Aquí, en Guadalupe Victoria, hay familias e individuos que al no poder sacar adelante su economía han optado por irse a las ciudades o a Estados Unidos; tan sólo en Carrillo Puerto –mi lugar de residencia-, hay cuadras en las que sólo hay una o dos casas habitadas, el resto están abandonadas”, menciona.
Otra localidad que ha resentido las complejidades económicas es el 2 de Abril, aunque a estas alturas en todo el municipio se refleja la falta de dinero en las familias que dependen de un salario mínimo sobre todo.
DEVALUADOS
Parte de esta responsabilidad recae también en las empresas y los patrones, pues aunque ellos se beneficien con el incremento en sus ventas o la rentabilidad de su compañía, no hacen por dar un salario digno a su gente.
Las familias de escasos recursos económicos ya no viven, sino sobreviven, pues cada vez les resulta más complicado poder comprar artículos y alimentos esenciales, pues el salario no sube a la par de los productos básicos.
No hay una política pública que proteja al sector obrero, que está representado por alrededor del 70 por ciento de la fuerza de trabajo, motivo por el cual quienes son responsables de sostener el hogar se van al Norte en busca de más dinero.
LASTRE
Inclusive, parte del problema deriva en el crecimiento de las labores ilícitas, como la comercialización y cultivo de drogas, actividad que se ha convertido en una fuente de ingresos bien remunerada y que desafortunadamente es solución para las familias de escasos recursos económicos, comenta el regidor.
Se requiere de una política que realmente vea por la gente pobre; mientras tanto, hay que seguir ejerciendo presión y pugnando por que haya opciones y recursos para los que menos tienen, pues a raíz de dichas acciones el Gobierno destinó más fondos al gasto social.
El alimento, encarecido
Los incrementos a la canasta básica se ven más reflejados en los alimentos, pues mientras que el incremento promedio, de diciembre de 2006 a septiembre de 2007, fue del 34.17 por ciento, en cuanto a los alimentos el aumento fue de más del 40 por ciento.
En este sentido, según el reporte de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), las lentejas son el alimento que más subió de precio, con un alza del 97 por ciento; mientras que el frijol 87 por ciento y la leche condensada el 73 por ciento, por mencionar algunos.