Originario de Parras, Francisco I. Madero fue uno de los principales protagonistas de la Revolución Mexicana. (Archivo)
Sumario: La Comarca Lagunera jugó un papel muy importante en el levantamiento armado de principios del siglo XX que cambió el rumbo del México contemporáneo. Con movimientos, personajes, anécdotas, mitos y literatura, la región enriqueció una de las páginas más apasionantes de la historia nacional.
Torreón, Coah.- “El día 20 de noviembre desde las seis de la tarde en adelante, todos los ciudadanos de la república tomarán las armas para arrojar del poder a las autoridades que actualmente gobiernan. Los pueblos que estén retirados de las vías de comunicación lo harán la víspera”. Bajo el precepto de: “sufragio efectivo, no reelección”, Francisco I. Madero, quien escribió en La Laguna su libro La sucesión presidencial, lanza desde Texas, en 1910 el manifiesto Plan de San Luis Potosí, con el que se inicia la primera revolución social del siglo XX, que dura aproximadamente 10 años.
La Comarca Lagunera de Coahuila y Durango, fue un territorio fundamental dentro del proceso revolucionario en México, en la región convergen episodios fundamentales para el proceso histórico, como la toma de Jiménez, la revolución magonista de Viesca, La sucesión presidencial escrita en San Pedro y la toma de Gómez Palacio, segunda ciudad importante que tomó el general Villa, entre otros. De la misma manera el nombre de grandes figuras como Carranza y Madero emergen del suelo lagunero para inmortalizarse en los anales de la historia mexicana.
Para 1910, el 85 por ciento de la tierra mexicana le pertenecía a menos del 1 por ciento de la población. Los campesinos se quedaron sin tierras y sin trabajo y sufrían a diario los efectos del hambre y la pobreza. Luego de más de 30 años en el poder, Porfirio Díaz hizo un simulacro de apertura democrática y llamó a elecciones ese año. Surgió un oponente poderoso, Francisco I. Madero, que simpatizaba con la causa de la Reforma Agraria, contaba con el apoyo del campesinado y una plataforma ideológica clara.
En los inicios, la revolución de 1910 estalla en el norte del país, la región que había tenido el mayor crecimiento en toda la república y que desde antes se había manifestado en contra de las pretensiones reeleccionistas del porfiriato, que excluían del poder a grupos norteños. Cada vez aumentaban los agravios contra los campesinos, dado el maltrato del Gobierno central, lo que terminó impulsándolos a la insurrección. Para impulsar el movimiento, Madero y sus seguidores no se limitaron a enumerar las reivindicaciones de mayor participación política sino que supieron incorporar ciertas reclamaciones sociales del campesinado.
COAHUILA, DETONANTE DE LA REVOLUCIÓN
Por la condición geográfica, social y política de Coahuila, cuyo proceso de industrialización congregó en la entidad a una clase obrera receptiva a los manifiestos liberales, como el de los hermanos Flores Magón, fue en este estado donde brotaron los primeros hechos revolucionarios. En Jiménez, Coahuila, se presentó el levantamiento del 25 de septiembre de 1906, cuya insurrección terminó con el asalto a la población, aunque este brote insurgente fue sofocado, se convirtió en una semilla que en menos de dos años terminó con la dictadura de Porfirio Díaz.
Otro hecho histórico importante para el proceso de la Revolución fue el que se generó en Viesca, Coahuila, la noche del 24 de junio de 1908, cuando fue tomada la población por revolucionarios, aunque las versiones oficiales y los comunicados que se publicaron en la prensa catalogaron el hecho como vandalismo, meses más tarde el proceso histórico terminó aseverando que éste, al igual que el conocido como “Los asaltantes de las vacas”, fueron genuinos brotes del magonismo en Coahuila.
El periódico El Diario se refirió al hecho de la siguiente manera: después de tener acceso a una entrevista con Ramón Corral, vicepresidente de la República y ministro de Gobernación: “El número de revoltosos no se conoce, aunque sí se sabe que las cifras se han exagerado mucho, los bandidos que han cometido muchas depredaciones viéndose perseguidos, han desaparecido por la sierra de Jimulco. El nombre del jefe que los acaudilla es el de Anastasio López. Según los datos más fidedignos parece que el número de malhechores no pasa de unos cincuenta”.
“La sucesión presidencial”, escrita por Francisco I. Madero en San Pedro de las Colonias, y dedicada por el mismo autor “a los héroes que con su sangre, conquistaron la independencia de nuestra patria”, es uno de los símbolos de las gestas revolucionarias en el país. Un libro que expone el pensamiento democrático de Madero bajo el precepto de “Sufragio efectivo, no reelección”, un balance político de la época y en especial el llamado al pueblo mexicano para formar un partido nacional, son parte de las consignas que escribió el autor con pluma y tinta.
Otro brote de sangre importante antes del 20 de noviembre se dio precisamente con el asesinato de uno de los hombres más cercanos a Madero, encargado de dirigir los levantamientos del 20 de noviembre en Puebla, Aquiles Serdán, asesinado el 18 de noviembre a manos de una treintena de soldados comandados por el general Miguel Cabrera, había fundado junto a Madero el partido antirreeleccionista local, y con el propósito de formar un Club Antirreeleccionista de obreros lanza una convocatoria dirigida a quienes llamó “hijos de la Patria y del trabajo”.
VILLA Y LA DIVISIÓN DEL NORTE
Uno de los personajes más polémicos en la historia de México es el general Francisco Villa, quien desde 1910 decide tomar partido en la lucha revolucionaria respaldando a Madero y liderando uno de los más efectivos ejércitos, la División del Norte. Mucho se ha dicho acerca de la toma de Torreón por parte de Pancho Villa, lo cierto es que los historiadores de mayor peso coinciden en que la segunda ciudad importante que tomó Villa después de Ciudad Juárez, fue Gómez Palacio, Durango.
La División del Norte fue un ejército conformado por hombres principalmente de Durango, la Comarca Lagunera, Chihuahua y Zacatecas, aunque siempre se caracterizó por ser un ejército de avanzada, los integrantes de la División del Norte eran principalmente personas del pueblo, muchos de sus comandantes no eran de extracción militar como en otros ejércitos, sino hombres que provenían de estratos sociales desfavorecidos y profesiones que iban desde herreros, hasta sastres o incluso caporales y rancheros.
Con la División del Norte el general Francisco Villa, quien recibió un apoyo de gran escuela militar por parte del general Felipe Ángeles, tomó plazas federales como Ciudad Juárez, Chihuahua, Gómez Palacio, Saltillo, Zacatecas y muchas pequeñas poblaciones que se encontraban entre las plazas federales. El ejército de Villa es derrotado solamente hasta 1915 por Álvaro Obregón en las famosas batallas del Bajío, Celaya, Trinidad y León, donde éste perdió un brazo.
ENTRE LA REALIDAD Y LA FICCIÓN
Muchos territorios se llaman así mismo “Cuna de la Revolución Mexicana”, sin embargo los hechos que terminaron por iniciar el movimiento del 20 de noviembre, se entienden por parte de los historiadores como una serie de sucesos encadenados que se presentaron en varias partes del norte de la república, Coahuila y Chihuahua principalmente. De la misma manera varios nombres suenan cuando de los protagonistas de este periodo se habla, varios de ellos desde La Laguna.
Grandes batallas, personajes heroicos, mitos populares y un sinfín de sucesos que se suscitaron en la Revolución Mexicana dieron origen a un género literario que se alimentó de la realidad, para transformarse en una corriente literaria que nació en México, La novela revolucionaria. Básicamente un género literario cuyo tema central son las acciones de guerra y las condiciones sociales que se generaron en el marco de la primera revolución social del siglo XX.
Originario de San Pedro de las Colonias, el escritor, historiador y general revolucionario Francisco L. Urquizo, quien luchó al lado de Madero en el periodo conocido como La decena trágica, y participó en la toma de varias plazas federales con la División del Norte, es considerado por muchos como el autor que da vida a este popular género literario, obras como Tropa vieja, Memorias de campaña, Páginas de la Revolución y Fui soldado de levita de esos días, son impresionantes testimonios ficcionados del periodo en el que nace un género literario a manos de otro lagunero protagonista de la época.
Una imagen mítica
Hay imágenes de Pancho Villa que a lo largo de la historia se han convertido en iconos de la Revolución Mexicana y han sido susceptibles a todo tipo de mercadotecnia, playeras, póster, afiches, e incluso tiras cómicas se reafirman en las fotografías de la primera revolución social del siglo XX.
Un mito popular se formó en torno a la famosa imagen (en la parte superior de esta página) en la que el general Francisco Villa cabalga con su ejército, la División del Norte, y que muchos atribuyen a la toma de Torreón. En la imagen se puede apreciar al centauro del norte a galope, en una región de suelo semidesértico y con unas cuantas edificaciones en la parte superior derecha de la imagen.
Lo cierto es que el historiador Miguel Ángel Berumen, en su libro “Pancho Villa, la Construcción del mito”, termina con la creencia popular e incluso le da autoría al realizador de la imagen. La considerada más famosa fotografía de Villa, que muchos han afirmado corresponde a la entrada de éste a Torreón, fue tomada en Ojinaga o cerca de ahí en 1914, quienes la publicaron por primera vez fueron los semanarios Leslie´s y Collier´s en febrero de 1914.
El autor a quien le atribuye Berumen dicha fotografía, es John Davidson Wheelan, una fotografía tomada con motivo del contrato que Villa había firmado con la Mutual Film Corporation.
El Siglo publica la muerte de Villa
El viernes 20 de julio de 1923, a través de un cable transmitido a las 20:17 por un corresponsal de prensa, El Siglo dio a conocer en exclusiva los acontecimientos de violencia que se suscitaron en Parral, Chihuahua, y terminaron trágicamente con la vida del general Francisco Villa.
“Al pasar Villa por la calle de Gabino Barreda de esta ciudad (Parral) tripulando un automóvil Dodge, que él mismo manejaba y acompañado de cinco personas más, fue atacado del interior de una casa, disparándose sobre él una descarga cerrada de fusilería dejando la agresión repentina e impidiendo todo intento de defensa por parte de los asaltados, Villa quedó muerto en su automóvil recibiendo cinco balazos, tres hombres de la escolta terminaron también muertos y dos heridos”.