El Oscar a la mejor película en lengua no inglesa será este año para un drama histórico. (Archivo)
EFE
MADRID, ESPAÑA.- El Oscar a la mejor película en lengua no inglesa será este año para un drama histórico, ya que todas las producciones que compiten entran en esta categoría, dos de ellas ambientadas en el conflicto más retratado del cine, la II Guerra Mundial.
La polaca Katyn y la austríaca Los Falsificadores son los film que se adentran en dos capítulos de esa contienda: la matanza de oficiales polacos por el Ejército Rojo, y la producción de divisas falsas por los nazis en la que se emplearon a presos de campos de concentración.
Katyn es obra del veterano director polaco Andrzej Wajda, quien realiza un proyecto que llevaba madurando desde años y que le atañe personalmente ya que su padre fue uno de los 22.000 oficiales asesinados de un tiro en la nuca cerca del pueblo que da nombre a ese episodio trágico y al film.
Wajda, de 81 años, ya ha recibido un Oscar honorífico por el conjunto de su obra y no es la primera vez que uno de sus films es seleccionado por la Academia de Hollywood, pero él ante todo hace sus películas para sus compatriotas y Katyn, concretamente, dice haberla realizado para las nuevas generaciones.
La obra trata de presentar la tragedia ocurrida en 1939 en el conjunto de la historia de la Segunda Guerra Mundial.
Por ello, además de la masacre que se muestra con crudeza al final del film, se cuenta también la historia de las familias de los oficiales, algunas de las cuales se aferraron a creer que seguían vivos, en parte por la desinformación que reinó sobre aquello.
La Unión Soviética negó hasta la Perestroika que el Ejército Rojo fuera autor de la matanza que atribuyó a los nazis.
Pero Wajda muestra también las detenciones de intelectuales por los nazis, pues la eliminación de la elite polaca formaba parte de un plan comprendido en el Pacto Hitler-Stalin.
Wajda ilustra en una escena en que un grupo de refugiados polacos que huyen de los nazis se encuentra en un puente con otro que huye de los soviéticos, el callejón sin salida en que se vio su país.
Pese a que hace más de 15 años que Moscú ha reconocido su responsabilidad en la matanza de Katyn, y a que pocos polacos ignoran los detalles de lo ocurrido, el film es un acontecimiento en Polonia: el estreno fue retransmitido en directo por las televisiones, la afluencia en los cines es masiva y los periódicos le han dedicado una cobertura extraordinaria.
La producción austríaca Die Fälscher (Los Falsificadores) de Stepha Rutzowitzky está también basada en una historia verídica de la II Guerra Mundial, la de los presos que los nazis utilizaron para falsificar divisas de los países enemigos a fin de hundir sus economías y a la par llenar las arcas del Reich.
Más allá de lo extravagante de la historia que se cuenta, el film destaca por el retrato que hace de esos presos que se encuentran ante la disyuntiva de ayudar al enemigo y salvar momentáneamente su vida o tratar de boicotear el proyecto y salvar al menos el alma.
Los dilemas a los que se enfrentan los hombres en una guerra es también el tema de la película israelí Beaufort de Joseph Cedar, que cuenta los últimos días en una posición del Líbano antes de que el Ejército de Israel desocupara ese país hace 18 años.
Cedar dice haberse inspirado de películas como “Senderos de Gloria” para mostrar a unos soldados viviendo entre los muros de una fortificación, que no saben si dirigir su frustración contra el mando militar, los pacifistas israelíes o un enemigo que los rodea pero que no ven.
Irónicamente, la película se acabó de rodar poco antes de que Israel volviera a atacar el Líbano en el verano de 2006. “Estábamos montando el film cuando empezó la guerra -ha contado Cedar-, para nosotros fue muy triste ver que Israel volvía al Líbano”.
La candidata rusa al Oscar, “12” de Nikita Mikhalkov tiene como tela de fondo un conflicto actual, el de Chechenia.