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Los otros ejércitos

El comentario de hoy

Francisco Amparán

No sé si se acuerdan, pero en los primeros días de la llamada revuelta zapatista (no sé si se acuerdan que pasó algo así), el Ejército Mexicano se indignaba cuando en los medios se hacía referencia al Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Y es que los militares son muy celosos del término “Ejército”: no hay otro que el Mexicano, que representa y obedece al Estado Mexicano. Y tan tan. Cualquier otra entidad que se haga llamar así, está mintiendo.

Habría que recordar que el Estado es quien (teóricamente) tiene el monopolio de la violencia legítima. O sea que, de acuerdo a las leyes, son órganos del Estado los que (dentro de los límites de esas mismas leyes, nuevamente en teoría) pueden repartir macanazos o recurrir al uso de las armas de manera legal. En México se va más allá, dándole al Ejército y la Armada ciertos monopolios. Por eso se habla de “armas para uso exclusivo de las Fuerzas Armadas”. Vaya, se supone que (ooootra vez en teoría) ni la Policía Federal de Caminos puede usar cierto tipo de armamento.

En estas últimas fechas se está poniendo de manifiesto una realidad alarmante: que de la violencia en este país, especialmente la ilegítima, nadie tiene monopolio, sino que está muy repartidita. Y que el crimen organizado de veras lo está. Tanto, que está formando auténticos ejércitos paralelos al Mexicano, con armamento, logística y hasta entrenamiento con el que pueden retar al Estado. Estamos hablando de una guerra en toda regla. Y los campos de batalla, cada vez con mayor frecuencia, son las calles de nuestras ciudades.

En los últimos días se descubrió en Tijuana un centro de adiestramiento para los sicarios del narcotráfico. Ahí se hacía prácticas de tiro, pero también, al parecer, se instruía sobre uso de armamento sofisticado, preparación de explosivos y otras actividades que requieren personal especializado y un saber mucho más sofisticado que el simple jalar del gatillo, mentando madres y cantando a voz en cuello algún narco-corrido.

Por esas mismas fechas, fue decomisado un arsenal en la Ciudad de México. Lo que pone la piel chinita es que en el mismo se hallaban desde RPG’s (las famosas granadas autopropulsadas, que tantas piedritas le echan al buche de los americanos en Irak) hasta subametralladoras de clases que está difícil encontrar fuera de las unidades más selectas de la OTAN, la alianza militar más avanzada del mundo.

Así pues, el crimen organizado no sólo reta al Estado Mexicano en lo que debe ser su función principal, que es la de darle seguridad a la ciudadanía. Sino que se entrena y equipa con todo rigor para vencerlo. Y si eso ocurre, entonces sí que ya nos llevó Pifas. Por ello, los ataques gratuitos y viscerales al Ejército… la verdad, flaco favor le hacen a la sociedad.

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