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Marcha por el agua, marcha por la vida

Periférico

Luis Guillermo Hernández Aranda

Alrededor de 300 personas marcharon el pasado martes exigiendo un mayor cuidado del agua, pero además que sea de calidad. Académicos, investigadores, políticos, comunicadores, empresarios, políticos y familias completas, vestidos de blanco partieron de la calle Múzquiz y bulevar Independencia en Torreón a las oficinas de la Conagua en Gómez Palacio, donde hicieron una clausura simbólica del edificio al colocar un gran candado hecho por los participantes.

Para algunos críticos la protesta tuvo poca afluencia, sin embargo más allá del número de participantes la importancia de la marcha radica en su poder simbólico, ya diferentes actores de la sociedad civil dejaron a un lado sus intereses particulares para unirse a una demanda de vida. Por primera vez la sociedad lagunera se organizó para exigir que la Comisión Nacional del Agua cumpla con su deber: vigilar el buen uso del agua.

El problema en la Comarca Lagunera es tan grave que incluso Óscar Gutiérrez Santana, director general de Cuencas Centrales de la Conagua, ha reconocido que han fallado en la instalación de medidores para evitar que los productores extraigan el agua sin ningún control.

Por años la dependencia ha prometido que obligará a los productores a instalar medidores volumétricos para evitar que extraigan más cantidad de agua, sin embargo la propia dependencia desconoce cuántos medidores funcionan, ya que no realiza actividades de verificación. Aunado a este problema se encuentra el desperdicio de agua en el sector agrícola, el cual es calculado por Conagua entre un 45 y 65 por ciento.

El problema es tan grave que la sobreexplotación del acuífero en la Comarca Lagunera de Coahuila es de 768.3 millones de metros cúbicos anuales, cantidad que equivale cinco veces al consumo total de agua en el estado o el 70 por ciento del Distrito Federal.

De acuerdo a datos proporcionados por Héctor Franco López, secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales, en Coahuila se utilizan mil 210 millones de metros cúbicos de agua superficial y mil 287.2 millones de metros cúbicos subterránea.

En Coahuila el 82.6% por ciento del agua se destina a la agricultura (en La Laguna es del 90 por ciento); 9.6 por ciento para abastecimiento público; 3.8 por ciento para la industria, y 3.9 por ciento para las termoeléctricas, mientras que el consumo diario por habitante es de 125 litros.

La capacidad de recarga del acuífero en La Laguna es de 518.9 millones de metros cúbicos (16 mil 454 litros por segundo), sin embargo, la sobreexplotación es de 768.3 millones de metros cúbicos anuales (24 mil 362.64 litros por segundo).

De ahí que en este escenario la marcha del pasado martes toma su verdadera importancia, y es que hasta el momento Conagua se ha ganado a pulso la desconfianza de la ciudadanía. Gestiones van, gestiones vienen y el problema de la sobreexplotación de los mantos acuíferos persiste. Incluso la situación se ha agravado.

Paralelamente a la sobreexplotación de los pozos se encuentra el problema de la mala calidad del agua. El agua de la Comarca se caracteriza en el mundo por los altos niveles de arsénico que posee.

El problema es tan grave que si México homologara su Norma Oficial de niveles de arsénico para consumo humano con la de Estados Unidos de Norteamérica, la cual es de diez microgramos por litro de agua, ningún pozo de la ciudad de Gómez Palacio serviría para consumo humano, mientras que en Torreón, 13 de 77 rebasan el límite de Arsénico fijado en .025 mg por litro.

La presencia de arsénico en el agua para consumo humano representa un grave problema de salud pública ya que es un carcinógeno y co-carcinógeno demostrado en humanos y animales. La exposición a este elemento incrementa el riesgo de sufrir cáncer de piel, de vejiga, de pulmón, de riñón y de hígado, así como enfermedades cardiovasculares.

Si llegáramos a considerar como límite la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (el agua con arsénico por encima de los 10 mg/l no es potable), entonces la totalidad de la población de la Comarca está expuesta a contraer algún tipo de cáncer.

En Gómez Palacio y Lerdo, los sistemas municipales de agua han optado por ocultar la información sobre los niveles de arsénico que hay en sus pozos. Mientras que en Torreón el Simas da tibios pasos con la intención de resolver el problema colocando unos filtros por demás costosos.

Hasta el momento las autoridades de los tres niveles de Gobierno han minimizado el problema, de ahí que sea urgente diseñar alguna política pública que permita solucionar el problema de la mala calidad del agua y la sobreexplotación de los mantos.

Ahora que se echarán andar proyectos dentro del programa de la Zona Metropolitana el tema del agua debe ser la prioridad sobre las obras espectaculares ya que como gritaban el martes los manifestantes: “¡Denos agua para vivir no para morir!” “¡Queremos agua sin arsénico!”, pero sobre todo hay que resucitar el acuífero lagunero.

lharanda@elsiglodetorreon.com.mx

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