Algunos productores de melón, de vender la fruta a 30 centavos el kilo, prefieren dejar abandonadas las matas o regalarlo.
Aunque de sólo pensarlo sienten escalofrío, los campesinos de los ejidos de Mayrán, Albia y Emiliano Zapata, prefieren tirar o regalar el melón listo para su cosecha, que venderlo a 30 centavos. El problema de la falta de comercialización, se lo atribuyen a los “coyotes”.
“La mata está dando, pero no así la ganancia”, asegura Luis Enrique González Sánchez, del poblado de Mayrán, quien junto con Gabriel Acosta Valero estaba en las oficinas del Centro de Apoyo para el Desarrollo Rural (Cader), apenas en espera de su Procampo.
“Nos traen de vuelta en vuelta, pero parece que ahora sí ya llegó el cheque, para luego cambiar el dinerito y entregarlo, pues ya lo debemos”, expuso.
Luis Enrique sembró una hectárea, lo que le significó una inversión arriba de los 10 mil pesos. Tan sólo el pago del derecho de agua le significó un gasto de mil 200 pesos, “y la renta de la tierra de 5 a 6 mil pesos”.
Además, como expuso por su parte Gabriel, “hay que pagar a los peones para el barbecho y si tomamos en cuenta que el bote de semilla cuesta 2 mil 600 pesos, la verdad es que a reducidas cuentas, no estamos sacando ninguna ganancia al dar el kilo de melón a 30 centavos, mejor prefiero regalarlo, tirarlo o que se eche a perder en las parcelas”.
Ambos campesinos aseguran que mientras el “coyotaje” no acabe, siempre estará presente el desplome de los precios del melón y la sandía, “ellos toman la ventaja, se llevan la mejor tajada y a los campesinos nos dejan muertos de hambre, pero aun así, aunque nos dé escalofrío, es preferible tirar la fruta o dejarla en las parcelas para que se eche a perder... pues es casi lo mismo que darla a 30 centavos”.
Dicen que el Gobierno nunca ha sido capaz de apoyarlos, “ellos y el coyotaje, son los mismos, pues no es posible que nos tengan a pan y agua, sin apoyos y sin créditos, pues sin éstos, no hay garantías de nada”.
Ambos campesinos lamentan que el campo esté acabado. En sus poblados, son muy pocos los que se atreven a sembrar, “pues ya no es rentable, y por eso ahora andamos sacando la vida en otros oficios como la soldadura, la albañilería, la plomería, ahora somos los mil usos... pero estamos igual de jo...”.
Luis Enrique aseguró que ya no levantará su cosecha, “pues tendría que pagar a los peones y con qué, mejor que se quede la fruta en las parcelas, o que la gente vaya por ella, todo es mejor que andar desgastándose por 30 centavos...”.