El Señor hizo al hombre del polvo de la tierra. Luego, de una de sus costillas, formó a la mujer.
Creó para los dos un paraíso terrenal. Les dijo que de todos los frutos podían comer, menos del fruto del Árbol del Bien y del Mal.
Al día siguiente Adán y Eva comieron de ese fruto. La única razón por la que lo comieron es porque el Señor les prohibió comerlo.
El Creador, entonces, expulsó del paraíso al hombre y la mujer, por haber comido el fruto del Árbol del Bien y del Mal.
Poco después el Espíritu Maligno les preguntó a Adán y Eva cómo se sentían fuera del paraíso.
-Estamos mejor -le contestaron ellos-. Aquí no hay restricciones dietéticas.
¡Hasta mañana!...