A los 30 años de su edad John Dee era el sabio más sabio entre todos los sabios de Occidente.
Un día anunció a sus discípulos que había hecho un gran descubrimiento. Uno de los alumnos preguntó, anheloso:
-¿Acaso, maestro, descubriste la piedra filosofal, que convierte en oro todo lo que toca?
-Algo mejor descubrí -respondió el sabio-. Descubrí algo que salvará a la humanidad, pues le dará su máximo tesoro, aquél que necesita más que el oro, y es más valioso que él.
-¿Qué descubrimiento es ése? -quisieron saber, ansiosos, los discípulos. Y contestó John Dee:
-Descubrí una piedra que todo lo que toca lo convierte en agua.
¡Hasta mañana!...