Roberto Hernández Domínguez, presunto responsable.
El presunto responsable del accidente se dirigía al trabajo cuando a su paso le salió el oficial de manera intempestiva.
Roberto Hernández Domínguez de 27 años de edad del ejido Emiliano Zapata, nunca pensó enfrentarse ante una situación tan difícil en su vida: ocasionar de manera accidental la muerte de una persona y mucho menos que se tratara de un policía estatal. Los hechos sucedieron ayer cuando él se dirigía a su trabajo y con su unidad motora aventó al oficial.
A las 6:30 de la madrugada en la carretera estatal 82, kilómetro dos Saucillo-Zapata entre el ejido Emiliano Zapata, se desarrolló el fatal accidente que terminó con la vida del oficial de la Policía Preventiva del Estado, Juan Francisco Castillo Sánchez, de 30 años con domicilio en el ejido Pamplona de Tlahualilo, Durango. La carretera tiene dos carriles, uno de ida y otro de vuelta.
El percance con el policía se dio luego de que la patrulla 6667 en la que se transportaba, se detuviera en ese punto de la carretera para detener a un camión de pasajeros que iba a Matamoros. Mientras, en el otro carril viajaba Roberto en su camión rumbo a Viesca.
En un momento determinado, Roberto vio que un camión estaba detenido en el carril contrario -a su izquierda- sin embargo, siguió la marcha cuando de pronto detrás del camión salió el policía y sin oportunidad de esquivarlo, lo arrolló, aventándolo al parabrisas de la unidad policiaca, que se encontraba atrás del camión al que momentos antes había detenido el agente.
Aunque hay muchos detalles que se desconocen porque todavía al mediodía no estaba terminado el parte oficial policiaco, la versión del inculpado y de los agentes estatales, explican que la intención del oficial era levantar una sanción al conductor del camión que estaba detenido.
“Yo iba a mi trabajo cuando me encontré de frente a un camión parado y con la combinación de las luces encendidas y la oscuridad, nunca pensé que atrás de él estuviera la patrulla y mucho menos que de entre los dos vehículos saliera el oficial, yo iba circulando cuando de pronto sentí que mi camioneta vibró y se impactó con algo... me detuve y me regresé para ayudar cuando me encontré con esta situación que lamento mucho...”, expresó Roberto.
El inculpado no huyó y según información proporcionada en la Agencia del Ministerio Público, esa acción le pude ayudar mucho, más cuando al parecer el joven no presentaba aliento alcohólico, pues según su padre Manuel Hernández Ochoa y los familiares que estaban en las oficinas de la Policía Preventiva Estatal, “es un muchacho de trabajo, responsable, no toma y ni fuma”.
Hasta ayer todavía no se había completado la averiguación previa del accidente y aún no estaba listo el reporte del médico legista, para determinar las causas que ocasionaron la muerte del oficial. En Grúas Ibarra se encontraban tanto la patrulla con el parabrisas totalmente desquebrajado y la camioneta de Roberto.
Si las autoridades califican el accidente como homicidio culposo, Roberto Hernández Domínguez pudiera salir bajo fianza e incluso, pudiera darse que la familia del ahora occiso ofrezca el perdón voluntario.