Se afirma que “la política es algo muy serio para dejarlo en manos de los políticos”.
Tal afirmación deriva del hecho de que los políticos, por lo común, tienden a denigrarla y rebajarla, de manera tal que terminan asqueando al pueblo de esa actividad.
Algo de eso ha estado sucediendo en México, a tal grado que la gente asocia la actividad política con algo denigrante. Eso en parte ha provocado que muchos políticos sean conocidos, más por sus expresiones ofensivas y bravuconas, que por sus propuestas tendientes a solucionar los grandes problemas nacionales.
Por eso, instituciones como el IFE, han tenido que sancionar a aquellos partidos que auspician estas formas de comportamiento.
Así sucedió hace unos días cuando el IFE impuso al PRD, PT y PAN, distintas sanciones económicas, por haber utilizado expresiones denigrantes contra sus adversarios y las instituciones nacionales.
La más destacada, fue la impuesta al PRD, por haber divulgado el spot en que Andrés Manuel López Obrador, se ostenta como el “Presidente legítimo”, del país.
Otra más, se la impusieron al PAN, por haber tachado a los diputados del PRD que se posesionaron de la tribuna de la Cámara de Diputados, de “violentos”.
Dos vertientes de análisis se generan de esas sanciones: Una, la forma absurda en que se condujeron los sancionados; y otra, la presunta vulneración del derecho de éstos a la libertad de expresión.
En el primer caso, pueden considerarse hasta torpes, los que apoyaron a Andrés Manuel en su aventura de erigirse como el “Presidente legítimo” del país, cuando el Tribunal Electoral federal, ya se había pronunciado por la legalidad de la elección.
¿Quién le creyó a López Obrador que él era el presidente? Creo que nadie, pues a lo más se podía tomar como una posición romántica y proselitista, pero sólo eso.
Si llevamos las cosas a un extremo de choteo, se puede decir en éste como en muchos otros casos, que “donde está la nómina, ahí está la legalidad”; y los recursos del Ejecutivo, siguen estando en Los Pinos y los maneja Felipe Calderón.
El caprichito de Andrés Manuel le va a costar una lana al PRD y al PT; y algo semejante le pasará al PAN por andar tachando a sus contrarios de violentos.
Pero además, la gente no es tonta y sabe que ni López Obrador es el presidente y que sus huestes no necesitan ser calificadas de violentas, por los del PAN, para que el pueblo las perciba así.
¿Qué sentido tiene denunciar lo que resulta evidente? ¿U ostentarse como lo que no se es? Pero cada quién su juego, por más de que éste resulte absurdo.
En segundo término, habría que analizar si los dispositivos en que se apoyo el IFE para imponer las sanciones atentan o no contra la libertad de expresión.
El Instituto, para sancionar a los partidos señalados, se apoyó en el Artículo 41, fracción III, apartados C y D, en los que entre otras cosas se establece: “En la propaganda político o electoral que difundan los partidos deberán de abstenerse de expresiones que denigren a las instituciones y a los propios partidos, o que calumnien a las personas”.
En ese sentido, el Instituto fundó su determinación. Si el dispositivo es inconstitucional, eso debieron de haberlo visto antes de aprobar la reforma o en su caso, que lo declare la Suprema Corte.
Pero mientras eso no suceda, la sanción debe tenerse como válida.
A ver si de esa forma los partidos se dejan de dimes y diretes y ajustan su conducta a la ley. Pues es bien sabido que nadie puede estar por encima de ella.
Si no es por virtud, que los actores políticos se comportan bien, que sea por el temor a ser sancionados.
Pero de alguna manera debe mejorarse el ambiente de la política, muy enrarecido desde hace tiempo.
Incluso hubo periodistas que se sintieron amenazados por las multas impuestas por el IFE, al advertir que no pueden tampoco andar mintiendo y calumniando, atenidos a que nada habrá de pasarles.
Porque si bien, han quedado fuera de los delitos de difamación y calumnias, pueden no estarlo de este tipo de sanciones. Por ello, deben prestar atención a lo que dicen y cómo lo dicen.
Por lo demás: “Hasta que nos volvamos a encontrar, que Dios te guarde en la palma de Su mano”: