Excelente dirección de Enrique Pérez Mesa con la Camerata de Coahuila, en el séptimo concierto de la temporada 2008. La flautista Katherine Calvey brilló como solista.
El concierto empezó con el particular toque caribeño del maestro Enrique Pérez Mesa, director invitado a dirigir el séptimo concierto de la orquesta lagunera. La primera pieza que escucharon los asistentes al Teatro Nazas la pasada noche del viernes fue la compuesta por el también cubano y recién desaparecido icono de la música de este país, Carlos Fariñas, Punto y Tonada para Orquesta de Cuerdas.
Un contagioso ritmo se mezcló con el público de la Camerata en la interpretación de esta primera pieza, el permanente diálogo entre las cuerdas de la orquesta y algunos instrumentos de viento marcaron la fiesta, de la misma manera que la energía y el ritmo de la batuta del maestro Pérez Mesa se robaban las miradas atentas de los laguneros.
Una rígida formación, un inminente manejo del instrumento y su pasión por la flauta, dejaron ver a Katherine Calvey entregada totalmente a los espectadores en la interpretación de las dos piezas en las que brilló como solista, Poema para Flauta y Orquesta, de Charles Griffes, y Balada para Flauta, Orquesta de Cuerdas y Piano, de Frank Martin.
Un perfecto entendimiento entre los movimientos de la batuta del maestro Pérez Mesa y los diálogos entre la flauta y las cuerdas, o el piano y la flauta, en la magistral ejecución que realizó la flautista norteamericana, un perfecto entremés de notas contemporáneas que prepararon al público para salir al intermedio y esperar el cierre del concierto con la obra de Mendelssohn.
Al cierre del concierto un declive de emociones trasminó las tablas del Nazas, cuatro movimientos en la ejecución de la última parte del concierto se elevaban hacia una escala musical alta y descendían de la misma manera, con la obra de Mendelssohn. Extraordinario, magnífico y fabuloso fueron varios de los adjetivos con los que los asistentes calificaban el espectáculo de la Camerata a la salida del teatro.