La delegación Gustavo A. Madero reportó la llegada de casi un millón de fieles a la Basílica de Guadalupe y sus alrededores, cuando al medio día la cifra de devotos que arribaron a ese recinto ascendía a casi 700 mil.
Cada vez son más los peregrinos que instalan campamentos improvisados, con plásticos y cobijas, frente a la antigua Basílica, y gente que se encuentra de pie o recostada, por lo que es más difícil transitar por el lugar.
Mientras se dan un respiro los feligreses consumen alimentos y sacian su sed. Algunos van a los puestos ubicados en la Avenida Fray Juan de Zumárraga donde se venden caldos de pollo de 40 pesos; tacos dorados, a 45; pancita, 35; carne asada, 30, y pambazos quesadillas y huaraches a 20 pesos cada uno.
No importa que los precios por la comida sean excesivos, algunos de los devotos que cantarán las mañanitas a la guadalupana disfrutan de mole con arroz y enchiladas.
Mientras llega el momento, cientos de personas aprovechan para recorrer el antiguo mercado de La Villa y la vieja Basílica; subir de al cerro del Tepeyac y admirar el "Papamóvil" que utilizó el papa Juan Pablo II en sus visitas a México.
Conforme avanza la tarde-noche, dentro y fuera del templo mariano se hace cada vez más difícil caminar.