Sitio más afectado por el alúd que hace más de diez días llevó la desgracia a Rentería, Topia.
Habitantes de la localidad de Rentería fueron afectados hace días por el desgajamiento de un cerro.
A más de diez días del desgajamiento de un cerro en la localidad de Rentería, Topia, las autoridades municipales no han apoyado a los afectados, mucho menos algún representante del Gobierno del Estado ha puesto un pie en este sitio enclavado en “la parte olvidada de Durango”, como le llaman los lugareños.
La única ayuda recibida ha sido por parte del Gobierno de Sinaloa, pues cuando se solicitó ayuda para trasladar a los heridos a recibir atención médica, Protección Civil de Culiacán de inmediato envió un helicóptero; tardó 20 minutos en llegar.
Por parte de la autoridad municipal ni del mismo Gobierno del Estado han recibido nada las personas afectadas con la pérdida de sus seres queridos, mientras que los heridos han tenido que solventar sus gastos por sus propios medios.
A donde pocos llegan
Rentería es un poblado ubicado a escasos 35 kilómetros de distancia de la cabecera municipal de Topia, pero debido a las condiciones de las vías de comunicación, en vehículo se hacen entre res y cuatro horas de camino.
Todo el entorno de esta región de Durango parece como sacado de un documental de Discovery Channel: los enormes cerros, sus arroyos cristalinos, el denso follaje verde y su clima semitropical.
En contraparte con la similitud a los documentales que destacan la naturaleza, algunas veces su cultura parece ser parte de una película de “los hermanos Almada”.
Son 167 personas las que viven en la localidad de Rentería, conformadas en 37 familias, que se dedican principalmente a la agricultura y la ganadería, entre otras pocas opciones para subsistir.
Gran parte del año hace mucho calor, tiene un clima muy similar a las zonas costeras; incluso, cuentan con una variedad de árboles frutales como el aguacate, mango y guayabo, por mencionar algunos.
Todo el pueblo de Rentería y muchos otros de Topia viven en un constante riesgo de ser enterrados o golpeados por los derrumbes, sobre todo en temporada de lluvias, pues las laderas de los cerros están conformadas por rocas y grava que se debilita con la acción del agua.
Por ejemplo, la zona en la que se encuentra Rentería está “encajonada” entre dos grandes cerros que distan uno del otro como 300 metros.
Un trágico recuerdo
La gente recuerda la noche en que ocurrieron los hechos como “de terror”, pues todavía les provoca pesadillas. El derrumbe duró como 30 segundos, que en ese momento parecían eternos.
La gente platica cómo escuchó un fuerte ruido arriba del cerro, algunos supieron que algo iba a pasar y de repente comenzaron a caer las grandes rocas, grava, arena y agua.
Sofía Ríos Meza y su esposo Carmelo Romero habían acudido de visita a la casa de María de Jesús, hermana de la primera, con quien estuvieron rezando un novenario por el esposo de ésta, quien hacía como 15 días murió al intentar cruzar a caballo las aguas broncas del río Signiori, pero se cayó del animal y se dio un mortal golpe en la cabeza.
Cuando el alud se presentó, Carmelo salió a comprar algo a la tienda, por lo que resultó ileso, pero las dos mujeres, María de Jesús con sus tres hijos y Sofía con dos, se quedaron en la casa, que en cuestión de segundos fue semisepultada.
Sofía quedó con medio cuerpo sepultado, pero aun así se pudo librar para ir a pedir auxilio para rescatar a sus familiares, siendo salvados en ese momento su cuñada y sus hijas Aneida Abigaid Rodríguez Ríos, de ocho años de edad, y Alma Yerine Romero Ríos, de cinco años.
Pero Miguel Eduardo y Luis Alberto, de apellidos Rodríguez Ríos, de seis, tres, además de Luis Ángel Romero, de un año de edad, respectivamente, perdieron la vida al ser la habitación más afectada en la que se encontraban.
El alud dañó el domicilio en el cual se encontraban estas personas además de otra tienda de abarrotes en la que derribó la pared trasera, pero en ese lugar no hubo lesionados.
Imploran ayuda
Aun y cuando estos hechos se dieron a conocer por parte de autoridades estatales, nadie acudió a prestar apoyo a los afectados, ni siquiera a ver la condición de riesgo en la que se encuentran más familias de Rentería, aseguraron habitantes del lugar a El Siglo de Durango.
Cuando se hizo el reporte a las autoridades de Durango de lo ocurrido, las excusas sobraron para acudir a prestar ayuda, no así cuando se pidió apoyo a Protección Civil de Culiacán, que envió un helicóptero en 20 minutos.
Platica la gente de la zona que siempre ha sido así, como si Topia fuera dependiente de Sinaloa y sólo en el mapa formara parte de Durango.
Nadie ha preguntado qué necesitan los afectados, en qué condiciones está la mujer que perdió a su esposo en un río y días después a sus hijos en un alud.
Los afectados no piden nada más que se les apoye luego de haber perdido a sus seres queridos, vivienda y pertenencias, pues ahora tienen que empezar de cero.
¿Quién ve por ellos?
“No podemos decir que estamos totalmente en el retraso porque de alguna forma nos arreglamos para salir adelante, pues gracias a la existencia de las celdas fotovoltaicas y las antenas satelitales, tenemos luz y vemos televisión”, platican.
Como en toda la región de las Quebradas, el principal medio de transporte dejaron de ser los equinos, pues ahora las cuatrimotos, aunque no son seguras del todo, son el vehículo más empleado por su practicidad.
Hay una pequeña clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que afortunadamente para los habitantes de Rentería la tienen con ellos, no así para los de localidades más lejanas.
La embestida del Gobierno Federal contra el crimen organizado ha causado que las avionetas y pistas de aterrizaje prácticamente sean cosas del pasado, pues los pilotos ya no quieren sobrevolar el área por temor a ser detenidos o sancionados.
El servicio aéreo es indispensable para la salud, incluso a veces es determinante para la vida o la muerte; además, es un medio eficaz de ayuda, pero dicha actividad está muy restringida.