“Nos preocupa que Pemex renuncie a hacer lo que hizo Petrobras.”
Pablo Gómez
Este jueves pasado, el 23 de octubre, el senador perredista Pablo Gómez tomó la palabra en la discusión previa a la votación por la reforma petrolera. Desde la tribuna cuestionó los dictámenes que iban a ser votados y defendió las protestas que Andrés Manuel López Obrador y sus adelitos llevaban a cabo a las afueras del recinto alterno del Senado. Al final, sin embargo, sorprendentemente votó a favor.
Me llamó la atención que en su discurso el senador Gómez, tradicionalmente miembro de la línea dura del PRD, haya presentado el caso de Brasil como ejemplo de lo que debería hacer México en materia petrolera. En su discurso señaló que Brasil logró transformarse de un país importador de petróleo a uno de los mayores especialistas en la exploración y producción en aguas profundas. Y efectivamente, Petrobras, la empresa petrolera brasileña, tiene una historia de éxito.
“Nos preocupa –dijo el senador Gómez— que Pemex renuncie a hacer lo que hizo Petrobras. Hace años no tenían petróleo los brasileños. Donde podía haberlo era en el mar. Se fueron al mar. Hicieron su propia tecnología. Aprovecharon la que ya existía. Comprar lo que tuvieran que comprar (sic). Prepararon a su personal. Invirtieron en tecnología. Ellos saben. Es un país del tercer mundo. No somos menos que ellos”.
La razón por la cual me sorprendieron las declaraciones del senador Gómez es porque el éxito de Petrobras se debe precisamente a que el Gobierno brasileño y Petrobras hicieron todo lo que nuestra clase política le ha negado a Pemex y a nuestra industria petrolera.
Como ya lo he señalado en esta columna, Brasil hizo una reforma petrolera en 1995 mucho más profunda que cualquiera que se haya intentado en nuestro país. No sólo se abrió la industria petrolera brasileña al capital privado, tanto en proyectos de inversión como de coinversión, sino que se permitió el capital privado en las acciones de Petrobras. En la actualidad el 68 por ciento de la inversión en esta empresa es privado, en tanto que el Gobierno detenta sólo el 32 por ciento (con el cual, sin embargo, mantiene el control).
Gracias a estas reformas, y a las asociaciones que estableció con empresas privadas dentro y fuera de Brasil, Petrobras dejó de ser un simple importador de petróleo crudo y se convirtió en un gran refinador, lo cual le permitió convertirse en exportador de gasolina en los tiempos en que nosotros nos transformamos en importadores. Los trabajos de exploración que hizo en el mar, también junto a firmas privadas, volvieron a la firma brasileña en una de las grandes especialistas del mundo en exploración y explotación en aguas profundas. De hecho, Petrobras ha encontrado ya petróleo crudo en las aguas profundas del golfo de México, aunque desafortunadamente sólo del lado estadounidense, ya que en la parte mexicana se le sigue impidiendo operar. El exitoso proyecto del golfo de México lo hizo Petrobras con la empresa británica/holandesa Shell, con la estadounidense Marathon Oil y con la italiana ENI.
Debido a que Petrobras ha hecho hallazgos importantes de petróleo en aguas profundas, se espera que Brasil se convierta en uno de los principales productores de crudo en el mundo en los próximos, precisamente cuando México pasará a convertirse en importador.
El presidente de Brasil, el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, hizo una oferta al Gobierno mexicano en agosto de 2007 de establecer una colaboración entre Petrobras y Pemex. El jefe máximo perredista, Andrés Manuel López Obrador, la rechazó airado el 5 de agosto y acusó a Lula de promover una “privatización” de Pemex. En una entrevista en junio de este 2008, por otra parte, Alejandro Encinas, ex candidato a la presidencia del PRD, me dijo que la experiencia de Petrobras había sido un fracaso.
Pablo Gómez se da cuenta de que un país que ha pasado de ser importador a exportador de petróleo en un tiempo muy corto no puede ser un fracaso. En eso demuestra una inteligencia económica de la que han carecido sus correligionarios López Obrador y Encinas, que quizá no sean realmente de izquierda. Lo que no se entiende, sin embargo, es por qué entonces el senador Gómez no promovió una reforma petrolera más vigorosa, similar a la que se llevó a cabo en Brasil en 1995. Para ello habría sido necesario impulsar no sólo la inversión privada en refinación, transporte y almacenamiento, como propuso el presidente Felipe Calderón, sino también en exploración y explotación de petróleo crudo. Habría sido también indispensable abrir la propiedad de Pemex a los capitales privados, cosa que ni Calderón se atrevió a sugerir.
Yo no sé si el senador Gómez se equivocó o si simplemente no se enteró de las medidas que permitieron a Petrobras convertirse en una empresa exitosa. A lo mejor le ocurrió lo mismo que con la Ley de Radio y Televisión de 2006, que aprobó cuando era coordinador de bancada junto al resto de los diputados del PRD sólo para decir después que no se había enterado de su contenido.
AHORRO Y DEUDA
Debido a las pésimas políticas del Gobierno de George W. Bush y de la Reserva Federal, Estados Unidos tuvo un ahorro bajo o negativo durante años. Hoy estamos viendo un natural proceso de desendeudamiento. Una vez que concluya, como necesariamente sucederá, terminará la actual crisis financiera en el país.