Un ciclo del sueño muy profundo puede impedir a un niño recibir el aviso de 'vejiga llena'.
Los especialistas en salud definen el problema como enuresis y es una pesadilla de incontables niños y un rompecabezas para los padres.
Hay niños que mojan la cama, son incapaces de controlar la micción durante el sueño, un problema que no entienden la mayoría de los padres, que en ocasiones reaccionan con medidas represivas que afectan injustamente al menor.
Una cosa que vale la pena saber es que orinar las sábanas es bastante común, de hecho unos siete millones de pequeños lo hacen.
Es más común entre los niños que entre las niñas. La maduración nerviosa es condición indispensable para que pueda lograrse dicho control.
Dudas peligrosas. "¿Qué ocurre cuando un niño o niña tiene una micción nocturna?” La sicóloga Verónica González Villareal responde que “la experiencia puede dejar desconcertados a los padres o al infante mismo” porque los pequeños que mojan la cama tienden a ser física y emocionalmente normales.
En muchos casos, el problema se debe a un desarrollo físico lento, superproducción de orina nocturna, falta de habilidad para sentir cuando la vejiga se llena al dormir, y, en algunos casos, ansiedad.
Para atender el asunto, hay que entender la enuresis como una conducta inadecuada que aparece durante el sueño.
Consiste en la emisión de orina, durante el día o por la noche, en momentos y lugares considerados socialmente inadecuados. Se le identifica cuando el niño tiene edad para haber adquirido un adecuado control de los esfínteres y sin la existencia de una patología orgánica que lo justifique.
La enuresis puede ser primaria, si el niño nunca ha conseguido controlar su micción o secundaria, si después de un período de control, no consigue volver a él. Puede presentarse de manera diurna, nocturna o mixta.
Claves determinantes
González Villareal, directora de Desarrollo Infantil de Psicología y Educación Integral (PEI) cuenta que alrededor de los 18 meses, el niño puede anticipar la sensación de orinar y/o decir que está mojado. Hacia los 2 años, se inicia el control: primero de día, y algo más tarde de noche. Cerca de los cuatro años debe haberse logrado el control total.
“No olvidemos que las edades son orientativas, pues todo depende de la maduración de cada niño”, dice la especialista.
Hay una serie de factores que pueden predisponer al niño a padecer este trastorno: Algún problema físico, una vejiga pequeña o de musculatura débil, es lo primero que el médico tendría que averiguar. Iniciar demasiado tarde el hábito del control, una vez pasada la edad óptima, alrededor de los 2 años, es más difícil.
Otros orígenes del mal pueden ser las circunstancias críticas emocionalmente (factores sicológicos): Nacimiento de un nuevo hermanito, cambio de residencia, problemas emocionales entre los padres. El factor hereditario es frecuente, si es así conviene explicárselo al niño para darle seguridad.
Villareal señala que un ciclo del sueño muy profundo puede impedirle recibir el aviso de "vejiga llena" o padecer algún otro trastorno al que la enuresis va asociado.
Lo primero que deben hacer los padres ante este mal, es determinar la causa o el factor que lo desencadenó y nunca ridiculizar ni castigar a un niño por este hecho, pues le puede provocar problemas emocionales. Y la primera carta en las opciones de tratamiento, es la visita al médico.