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Salinas en Coahuila

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Luis F. Salazar Woolfolk

La visita del ex presidente Carlos Salinas de Gortari a Coahuila durante el pasado fin de semana, aporta elementos al debate político nacional en el que el personaje referido sale a la palestra, tomando como punto de referencia su propio sexenio.

En su paso por la Comarca Lagunera, Salinas dicta una conferencia frente a un auditorio en su mayoría integrado por cuadros y militantes del Partido Revolucionario Institucional, organización política que en su momento llevó al poder al ex presidente, bajo las reglas del viejo régimen de Partido de Estado.

No podría faltar un recorrido de Salinas por el Ejido Batopilas, para ponerse al día sobre los últimos proyectos que han puesto en marcha los habitantes de este poblado que se ofrece como ejemplo de productividad, con el que el ex mandatario estuvo involucrado desde sus años como estudiante y que apoyó de manera especial a su paso por la Presidencia de la República.

En entrevista concedida a El Siglo de Torreón, Salinas desmiente los rumores sobre su presunto activismo con miras a la gubernatura del Estado de Nuevo León, y sostiene estar en lo que denomina la batalla de las ideas sin otro propósito que reivindicar lo que él llama el derecho a la reputación. Esta explicación sobre la intención que lo anima a retornar al escenario político bajo los impulsos que declara y algún otro propósito inconfesado que tendría que ver con la búsqueda de espacios para su facción en las elecciones que el año entrante renovarán la Cámara de Diputados, revela que Carlos Salinas se encuentra inconforme con el juicio que hasta hoy ha emitido la opinión del público sobre su gestión presidencial y sobre su persona, que le han merecido el calificativo de El Innombrable.

En la tarea por reivindicar su derecho a la reputación, Carlos Salinas ha producido dos libros; el primero publicado el año 2000 bajo el título México, un paso difícil hacia la modernidad y La Década Perdida, publicado este año.

Tanto en sus libros como en sus conferencias el ex mandatario resalta las luces de su sexenio, significadas en resultados positivos innegables como la reordenación económica, la disciplina fiscal, la renegociación de la deuda externa y la inserción de la economía del país en el mercado de la globalidad que culminó con la firma del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.

Paralela a la estrategia de apertura comercial, Salinas dio un impulso especial al desarrollo de la infraestructura carretera, portuaria y aduanera. El ex presidente soslaya en cambio el saqueo que significó para el pueblo de México la inadecuada forma en que fueron privatizados los bancos sembrando la bomba de tiempo que estalló a modo de crisis financiera en los primeros días del sexenio de Ernesto Zedillo.

En el tema de la gobernabilidad política, el salinato tuvo como logros importantes la regulación formal de las corporaciones religiosas y el reconocimiento de algunos avances de la oposición en diversos Estados de la República, aunque esto último aconteció de una manera selectiva y caprichosa, de tal suerte que ciertos sectores de opinión calificaron tales avances de concertaciones.

En cuanto a su relación con el entonces Partido de Estado que lo llevó al poder, fue positiva la propuesta salinista del Liberalismo Social como alternativa ideológica de tránsito de dicho instituto político a la modernidad, bajo el principio de Solidaridad como ingrediente de cohesión del binomio Sociedad Estado.

Sin embargo, los afanes modernizadores de Salinas respecto del PRI no correspondieron a una propuesta orgánico institucional para democratizar a dicho partido y por el contrario, la sujeción del PRI a la Presidencia Imperial alcanzó las más altas cotas de autoritarismo en el antiguo régimen, hasta el extremo de que al purgar a su conveniencia los cuadros priistas, llegó un momento en que el ex presidente cohabitaba con la mitad de los gobernadores de los estados designados en forma interina desde Los Pinos, después de una crisis y su correspondiente destitución en cada caso.

El saldo final del sexenio aparece negativo, porque al final de su mandato Salinas se quiso alzar con el control de la política nacional en base a un proyecto transexenal que abortó, después de verse empañada nuestra vida pública nacional con los homicidios de Luis Donaldo Colosio, del Cardenal Posadas, de Francisco Ruiz Masieu y otros sucesos violentos, que redundaron en la desintegración del viejo sistema, fundando la sospecha de que la violencia actual que estamos viviendo son polvos de aquellos lodos.

Correo electrónico: lfsalazarw@prodigy.net.mx

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