Desde el reto de presentarte a ti misma o asistir a una entrevista de trabajo, hasta las “pruebas de fuego” que suponen tomar contacto con una persona desconocida o hablar en público, todas las situaciones en que necesitas relacionarte con otros pueden intimidarte si estás a disgusto con tu imagen.
De pronto sientes que te sonrojas, te sudan y tiemblan las manos, se te quiebra la voz, tu estómago parece estar al revés y tu corazón se desboca. Te sientes mareada, parece como si todos se dieran cuenta de lo que ocurre, imaginas que haces el ridículo. Entonces comienzas a preguntarte qué pensarán de ti y te dan ganas de esconderte. Te atemorizas y piensas en huir lo más rápido posible. Buena parte de la timidez que te atormenta en las situaciones sociales se debe a que no te sientes conforme con tu cuerpo o alguna de sus partes o rasgos.
Cuando te miras al espejo, no siempre te agrada lo que refleja. Tu autoestima flaquea y tu inseguridad aumenta.
Para evitar los problemas de timidez relacionados con la imagen —o mejor dicho, la forma en que la percibes—, afrontar las situaciones más difíciles o frecuentes que desencadenan tu malestar y aliviar la ansiedad que produce la fobia social hasta niveles manejables, basta con seguir los consejos de los expertos.
Hay una serie de recomendaciones generales, que pueden servirte para afrontar cualquier tipo de reto ante los demás y decirle “¡adiós y hasta nunca!” a la timidez.
El más mínimo progreso en la tarea de acabar con las ideas negativas que tienes sobre ti misma y descubrir que son infundadas, te permitirá “ganar muchos puntos” en materia de autoestima y seguridad, y te irá preparando para afrontar situaciones sociales cada vez más difíciles.
Éstas son algunas estrategias sicológicas para superar el miedo, cuando te asalta la sensación de que eres fea:
1. Delimita tu “anomalía” corporal con exactitud: aunque tengas una nariz poco agraciada, el resto de tu cara seguramente será atractiva.
2. Valora las cualidades físicas positivas: puede que seas baja de estatura pero tengas una bonita conformación corporal. Quizá tengas unas manos poco agraciadas pero una boca preciosa.
3. Aprovecha todos los trucos estéticos: conviene saber qué tipo de ropa, zapatos, accesorios, peinados y maquillaje le van mejor a tu imagen, para superar el defecto. Asesórate con un experto.
4. Compensa el aspecto “defectuoso” por otros: por ejemplo, tu incapacidad para hacer deporte puedes compensarla con la afición a la música, la lectura o alguna actividad artística.
5. Ten en cuenta que no todo es el físico: “Lo que hay por fuera” es muchas veces menos importante comparado con “lo que hay por dentro”, es decir tu verdadera personalidad.
6. Algunas deficiencias físicas son subsanables: la obesidad puede vencerse con esfuerzo y ayuda médica, y la medicina estética hoy consigue resultados prodigiosos.
7. Mírate de frente en el espejo. No hay que negar la evidencia del defecto y hacer como el avestruz, sino afrontarlo, buscar soluciones y ponerlas en marcha; incluso es bueno hablar de él.