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¿Terroristas?

Jaque mate

Sergio Sarmiento

“Lo prudente es no calificar ni prejuzgar…

Creo que el dolor de los padres merece el

beneficio de la duda”.

Felipe Calderón

En este caso el presidente Felipe Calderón tiene razón. Un terrorista es alguien que mata, secuestra o comete atentados con el propósito de atemorizar a la sociedad. Esto es lo que hacen las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las FARC, a todas luces una organización terrorista. Pero no hay hasta el momento ninguna prueba de que los mexicanos que se encontraban en el campamento de las FARC eran también terroristas. Hay que darles, como lo dijo el presidente Calderón, por lo menos el beneficio de la duda.

“¿Por qué son terroristas?” se preguntó públicamente en la sesión de clausura del Foro Económico Mundial en Cancún el presidente colombiano Álvaro Uribe. Él mismo se respondió: “Primero, ellos no estaban en este campamento de los terroristas de las FARC en cumplimiento de una misión humanitaria autorizada. Segundo, ellos no eran rehenes de las FARC. Tercero, ellos estaban voluntariamente allí. Cuarto, los videos mostrados por las mismas Fuerzas Armadas del Ecuador los muestran a ellos en una relación de familiaridad con las FARC, una familiaridad equivalente a pertenencia a las FARC, a complicidad con las FARC, grupo terrorista”.

Como lo he escrito con anterioridad, es muy dudoso que estos estudiantes y ex estudiantes mexicanos hayan podido tener acceso a un campamento de las FARC si no hubieran tenido algún tipo de vínculo con esta organización terrorista. Las FARC hubieran tenido especial interés en no revelar que tenían un campamento en territorio ecuatoriano, lo cual habría sido una violación a la soberanía de Ecuador (a menos de que el Gobierno ecuatoriano supiera de su presencia y la permitiera). Sí hay fuertes motivos de sospecha de que estos mexicanos tenían lazos con las FARC.

Pero eso no significa que necesariamente hayan sido terroristas: que hayan participado en los atentados, asesinatos, secuestros, robos o actividades de narcotráfico que se atribuyen a las FARC. De hecho, si el Gobierno colombiano tuviera alguna prueba concreta de la relación entre estos mexicanos y la organización terrorista, ya la habría dado a conocer, en lugar de recurrir a simples inferencias como lo ha hecho el presidente Uribe.

El mandatario colombiano defendió en Cancún su decisión de liberar a Colombia de “esa pesadilla de 40 años de terrorismo”. Miles de colombianos, efectivamente, han sido asesinados, mutilados y secuestrados por las organizaciones terroristas. El propio padre de Uribe fue muerto por las FARC en 1983 en un aparente intento de secuestro. En la actualidad, 750 colombianos permanecen secuestrados por las FARC, muchos de ellos desde hace años. Ingrid Betancourt es la rehén más conocida, pero muchos otros colombianos permanecen secuestrados por las FARC.

El ataque colombiano al campamento de las FARC en territorio ecuatoriano el primero de marzo representó una violación al derecho internacional. Colombia no tiene facultades para aplicar su ley, o una ley internacional, en territorio de otro país.

Pero cualquiera puede entender la desesperación del Gobierno de Colombia ante un Gobierno en Ecuador que aparentemente permitía no sólo la operación en su territorio de un campamento de las FARC sino que apoyaba a esta organización terrorista que tanto daño ha hecho a los colombianos.

“¿Qué les pedimos allá a nuestros vecinos, al otro lado de las fronteras? –dijo Uribe en Cancún—. Por favor, no alberguen terroristas”.

Quizá los mexicanos no eran terroristas y no habían –personalmente- colocado bombas, ni matado o secuestrado a colombianos. Por lo menos no hay pruebas de que lo hayan hecho. Pero no hay duda de que estaban en el campamento de una organización dedicada a realizar actos de violencia contra los colombianos, por lo que no debe sorprender que hayan sido también víctimas de la violencia.

La institución que está cometiendo un error al ponerse el saco es la UNAM. Nadie puede responsabilizar a la institución por lo que haga o deje de hacer un grupo de estudiantes o ex estudiantes. Si éstos eran o no terroristas es algo que se tendrá que demostrar con pruebas, que el Gobierno colombiano hasta ahora no ha presentado (y le toca al acusador presentarlas). Pero aunque lo fueran, esto no debería ser un problema para la UNAM, como no lo es para la UAM que el subcomandante Marcos haya sido maestro en una de sus escuelas. Mal hace la UNAM en asumir como un ataque en contra de la institución las declaraciones del presidente Uribe, porque tampoco tiene ninguna prueba de cuáles eran las actividades de estos estudiantes o ex estudiantes en el campamento de las FARC en Ecuador.

CRISIS EN EL PRD

Carlos Navarrete, el coordinador de los senadores del PRD, advierte: “Estamos en una crisis de proporciones mayores en el PRD, que en las próximas 48 horas podría convertirse en catástrofe; y si la catástrofe aparece el fin de semana, la semana que entra tendremos la escisión y la fractura más grande en la historia de la izquierda mexicana, con el partido más importante que ha construido, y esto va a impactar en las gubernaturas, en los ayuntamientos, en los grupos parlamentarios y en toda la vida partidaria”. Este fin de semana el consejo político nacional del PRD deberá decidir cómo constituye su nuevo comité ejecutivo después del fracaso de las elecciones del 16 de marzo.

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