Ya definidos los candidatos a la Presidencia de Estados Unidos será cuestión de días o de horas para que el tema de la reforma migratoria vuelva a cobrar fuerza en los altos niveles de la política norteamericana.
Algunos medios de comunicación, entre ellos La Opinión de Los Ángeles y la revista Time, han comenzado a ventilar este asunto que resulta imposible de contener ante la enorme repercusión que tiene en la vida diaria de este país.
Time publicó esta semana un extenso reportaje titulado “La Gran Muralla de América” en donde cuestiona la construcción de una serie de muros a lo largo de la frontera con México, cuya inversión de mil 200 millones de dólares aprobó el Congreso en 2007.
El artículo detalla las obras que se realizan en Arizona, Texas y California para levantar todo tipo de bardas y cercos, algunos metálicos y otros de alambre, con alturas de hasta seis metros y con sofisticados aditamentos electrónicos para detectar a los indocumentados que día tras día arriban al territorio norteamericano.
Pero esta millonaria inversión es insuficiente para contener el ingenio y la necesidad de los trabajadores inmigrantes que son capaces de superar cualquier barrera física y psicológica con tal de llegar al vecino país con ansias de realizar el sueño americano.
El artículo destaca una fotografía por demás elocuente: un grupo de cinco inmigrantes, entre ellos un niño de diez años, cruzan la malla gigantesca con el apoyo de maderos y la agilidad de los jóvenes. Al ver la escena preguntamos, ¿cuántos empleos se habrían creado en México si se invirtieran los mil 200 millones de dólares destinados a erigir estos escarpados como inútiles muros?
Hace unos días atrás pasamos por el aeropuerto de Hermosillo que en los últimos años ha sido eje vital en el tráfico de indocumentados. Imaginamos que el negocio se había achicado por las medidas del Gobierno norteamericano, pero cuál fue nuestra sorpresa al observar que las empresas que transportan a migrantes se han multiplicado a tales niveles que son ellos quienes prácticamente controlan la operación del puerto aéreo.
Nada descabellado sería que en el futuro próximo existan líneas aéreas exclusivas para llevar a los indocumentados directamente a Agua Prieta, Naco, Nogales o Sásabe, entre otros puntos de cruce.
Resulta difícil pensar en qué terminará el complejo tema de la reforma migratoria, pero es evidente que una acción inteligente e inmediata tendrá que tomar la persona que el 20 de enero de 2009 asuma el control de la Casa Blanca y del país más poderoso del mundo.
El diario La Opinión realizó un análisis de las posturas de los candidatos Barack Obama y John McCain sobre el tema migratorio, ambos desean una reforma, pero a la vez ambos votaron a favor del muro fronterizo y de invertir más recursos en la seguridad de la frontera Sur de Estados Unidos.
Según el análisis, Obama simpatiza con la reforma migratoria para estudiantes indocumentados conocida como Dream Act así como con las licencias para conducir para los trabajadores ilegales.
McCain a su vez está en contra de los puntos anteriores, pero promovió, junto al senador Edward Kennedy, una propuesta de reforma que a final del día se estrelló contra la cerrazón de grupos conservadores y racistas que no quisieron saber nada de amnistías.
Por ser senador de un estado fronterizo como Arizona, McCain conoce más de cerca el problema a diferencia de Obama, quien a la hora de la verdad podría importarle menos una reforma migratoria como ocurrió en tiempos de Bill Clinton.
Obviamente no veremos cambios antes de 2009, pero los debates sobre los pros, contras y repercusiones de una reforma migratoria están a la vuelta de la esquina.
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