En cinco temporadas de Cold Case, Kathryn Morris ha desarrollado un olfato tan agudo como el de cualquier policía de Estados Unidos. (El Universal)
Lo que son las cosas, Kathryn Morris, protagonista de la serie Cold Case, ha aprendido tanto de detectives que es capaz de encontrar pistas en casos reales.
“Ya puedo darme cuenta cuando alguien está mintiendo y cuando veo las noticias sé qué camino tomarán los policías en algún crimen”, asegura.
En cinco temporadas, Morris ha desarrollado un olfato tan agudo como el de cualquier policía de Estados Unidos. De hecho, comparte una anécdota que sucedió en Filadelfia mientras filmaba el programa.
“Estaban resolviendo un caso de allanamiento de morada y fui a saludar a los policías. Me enseñaron fotos y la información sobre el sospechoso que tenía detenido y descubrí cosas del sujeto.
Dije: ‘Creo que está drogado… tomó polvo de ángel’. Y los policías dijeron: ‘¡Wow! Realmente has aprendido mucho. No cabe duda que trabajas demasiado”.
La habilidad que ha desarrollado gracias a Cold Case no es gratuita. Narra que con los años ha aprendido mucho de los policías con los que trabaja, como por ejemplo Tim Bass, personaje que sirvió como inspiración para crear al que ella interpreta en la pantalla. También menciona a Bob Souza, un detective de homicidios de Los Ángeles, California, que está todo el tiempo en las grabaciones, asesorándola.
Sin embargo, Kathryn asegura que ella y su personaje de la detective Lilly Rush son muy diferentes, aunque “en las formas somos muy parecidas, porque siempre ando con el corazón en la mano, pues me conecto más con los desamparados; siempre defenderé a quien es maltratado”.
De Rush asegura que es una especie de heroína anónima, pues jamás busca ser la superestrella de cada caso que llega a sus manos. “Sabe que es buena, pero no se da cuenta de qué persona y policía tan espectacular es, debido a que desde niña fue una persona muy sola”.