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Cancela el Presidente para seguridad, pero ¿qué tal para sociales?

NO HAGAS COSAS BUENAS...

Enrique Irazoqui

Aunque al parecer hubo una confirmación plena de la Presidencia de la República, se daba como un hecho que el presidente Felipe Calderón visitara la Comarca Lagunera, tal como se lo había pedido el Gobierno del Estado de Coahuila, para que viniera a reunirse con actores sociales importantes para una evaluación de la situación que actualmente se vive en torno a la seguridad pública.

Ayer llegó a la capital de Coahuila, donde su agenda era la inauguración de la planta tratadora de aguas y el día de hoy hará lo propio con la planta de camiones de Freightliner, valiosa inversión extrajera directa que fue instalada en la región del sureste coahuilense.

La cancelación cae como balde de agua fría para los laguneros que hoy estamos en el peor momento: psicosis social por el recrudecimiento de los hechos violentos del crimen organizado, donde las balas son el primer elemento y la crisis económica mundial que por supuesto impacta a la región y que se padece con fuerza en todos lados.

Por ello, el que simplemente Felipe Calderón no haya decidido venir acá al final le da puntos extra a políticos del PRI local, que se apresta para volver a arrasar a Acción Nacional primero en las elecciones a diputados federales en julio próximo, donde el Revolucionario Institucional se sabe ganador de los siete distritos que hay en el estado, y especialmente de los dos que están en poder del panismo: el quinto y sexto, que hoy ocupan Carlos Bracho y Jesús de León, miembros del partido del Presidente.

¿Por qué gana el PRI y Moreira con la cancelación? Porque sencillamente fue el propio gobernador Humberto Moreira, quien invitó -y supo transmitir a la opinión pública que así había sido- al primer mandatario de la nación a acudir al epicentro de la violencia en Coahuila -léase Torreón-.

Por lo tanto, el que la gira no se haya realizado, deja un sabor a que a Calderón no le parece lo suficientemente relevante que aquí en lo que va del año se promedie dos asesinatos diarios por la guerra descarnada de los bandos delictivos, así que no tardará mucho tiempo en generarse una sensación de que la federación, cuyo poder es panista, no actúa lo necesario para garantizar la seguridad de sus gobernados.

El presidente de la república ha estado dos veces en La Laguna de manera oficial. La primera de ellas fue una visita a Gómez Palacio en mayo, y en Torreón en julio, ambas en 2007. Pero también vino en dos ocasiones a asistir a eventos sociales: el primero de ellos fue a bautizar a un vástago del senador Guillermo Anaya, cuando era presidente electo; la segunda ocasión de manera fugaz se apersonó en la ceremonia y fiesta por el matrimonio civil del hoy embajador de México en España, Jorge Zermeño Infante y su esposa Astrid Cassale.

La hipótesis estonces es muy simple: ¿no tuvo tiempo u oportunidad el presidente Calderón para viajar a La Laguna, a tratar el asunto más importante de la zona, que es la seguridad, pero sí pudo venir a un bautizo y a una boda?

Si el PRI no explota eso, dejará pasar una oportunidad para seguir aplastando más al panismo, que hoy habría que reclamarle a dos de sus miembros distinguidos, Zermeño y Anaya, cómo no intercedieron a través de sus relaciones personales para poder haber traído al jefe del Estado Mexicano a escuchar cuán grave es la situación.

En julio para diputados, y octubre para alcaldes, habrá que ver si el electorado cobra este tipo de sucesos.

eirazoqui@elsiglodetorreon.com.mx

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