En los últimos meses aparece por doquier la palabra crisis y tenemos la impresión de que la gente no tiene más tema para conversar.
Vivimos tiempos muy difíciles e inéditos porque esta crisis ha pegado fuerte y de golpe en prácticamente todo el mundo.
China y algunos países emergentes son los únicos que hasta ahora han sorteado con éxito la tormenta, pero tarde o temprano resultarán afectados.
Pero tampoco es el fin del mundo. Esta debacle financiera resultará muy útil porque tendremos que cambiar malas prácticas y mejorar en todos los aspectos.
No hay mal que por bien no venga, dice el refrán. Es muy fácil mantenerse en un estado de confort y flotar en el ambiente. Ahora habrá que luchar ante el riesgo de perder el empleo y la estabilidad económica.
Hace unos días una mujer habló a la radio angustiada porque fue recortada de la empresa luego de 20 años. "Quizá es lo mejor que pudo pasarte", le dijo la doctora Isabel, experta en consejos personales, "porque tendrás la oportunidad de iniciar una nueva vida".
Analistas de Estados Unidos comentan que esta caída estaba más que anunciada porque resultaba imposible mantener el ritmo creciente del crédito y el consumo.
De 1982 a 2007 el índice de la bolsa de Nueva York pasó de 803 puntos a 14,165. En 1982 los norteamericanos ahorraban el 11 por ciento de sus ingresos, el año pasado este porcentaje fue menor al uno por ciento. Simplemente crearon una enorme riqueza, pero se convirtieron en una sociedad consumista y además derrochadora.
Quienes más sufren ahora la crisis son los desempleados, alrededor del 12 por ciento de la Población Económicamente Activa. Es una cifra pavorosa, pero aún muy lejos del 40 por ciento de desempleo que se vivió durante la depresión de 1929.
Esta crisis habrá que enfrentarla con decisión y astucia. Para ello damos a continuación una guía de cinco puntos que esperamos sean de útiles y fáciles de aplicar.
Hay que mantener la calma. El peor enemigo en tiempos turbulentos es el pánico. El mundo seguirá adelante, de peores han salido nuestros países y de ésta saldrán fortalecidos. Basta recordar al piloto del avión que amarizó en el río Hudson y salvó a unas 150 personas, simplemente actuó con aplomo, firmeza y haciendo gala de toda su experiencia.
Acuda a expertos y amigos de confianza. Si debe mucho dinero, no tiene empleo o está a punto de perder su casa, nada mejor que un consejo de calidad. Vaya con un buen amigo o con un experto en la materia, es tiempo de actuar con humildad y reconocer que no somos autosuficientes y menos sabelotodo.
No crea todo lo que le digan. Las crisis son el mejor momento para esparcir rumores. Mucha gente aprovecha este momento para sacar ventaja en perjuicio de otros. Infórmese bien a través de medios confiables. Un español se hizo famoso al explicar la crisis inmobiliaria con amplia claridad utilizando recortes de periódicos.
Decisiones inteligentes y maduras. Tampoco caiga en la inmovilidad, las oportunidades están a la vuelta de la esquina en medio de la crisis. Las acciones de la bolsa de Nueva York tienen hoy en día su valor más bajo de los últimos veinte años. También los inmuebles se desplomaron, si cuenta con un dinero extra, llegó el tiempo de invertirlo cuidadosamente.
Optimismo hace la diferencia. Tarde o temprano la economía se recuperará, hay que ser optimista y estar preparado para el vuelco. En México la crisis de 1994 duró un año mientras que la caída económica por los atentados de Nueva York fue de apenas seis meses. Que la crisis no lo agobie, tome usted el mando y el control de su economía.
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