Chad Ochocinco (Cen.), compañero receptor del difunto Chris Henry, asistió al funeral del que fuera su compañero con Bengalíes. Con presencia de Goodell, le dan el último adiós a Henry
Westwego, Luisiana .- El Comisionado de la NFL, Roger Goodell, asistió ayer al funeral del receptor abierto de los Bengalíes de Cincinnati, Chris Henry, quien perdió la vida la semana pasada tras caerse de una camioneta en movimiento.
Goodell y los compañeros de equipo de Henry fueron algunos de los cientos de personas que llenaron el lugar de prácticas de los Hornets de Nueva Orleáns, donde se efectuó el funeral.
Los jugadores de los Bengalíes llevaban en sus solapas un distintivo con el número 15 que portaba su ex compañero y cintas rojas con una foto pequeña de Henry que decía: "In loving memory". "Su futuro como esposo y padre fueron importantes para él", manifestó Goodell.
"Era un hombre joven que luchó, tomó algunas decisiones de las que no se arrepintió, pero se puso en el camino correcto. Y estoy orgulloso de eso y de él".
En tanto, el entrenador en jefe de Cincinnati, Marvin Lewis, dijo "echaremos de menos la brillante sonrisa de Chris". El egresado de West Virginia murió el pasado jueves, un día después de que se cayó de una camioneta en Carolina del Norte, donde había estado recuperándose de un brazo roto que acabó con su temporada.
La policía dijo que Henry y su novia, Loleini Tonga, tuvieron una discusión en la casa de su prometida, que terminó con la caída del jugador de 26 años de edad de la parte trasera de una camioneta en movimiento.
Henry, quien dejó huérfanos a tres hijos, tuvo muchos problemas durante sus cinco años de carrera en la NFL, ya que fue suspendido en cinco ocasiones por arrestos que sufrió culpado por posesión de armas y de drogas.
SU NOVIA LO RECUERDA
La prometida de Chris Henry lloró mientras hablaba ayer sobre el difunto, diciendo que aunque recibió crédito por ayudar al jugador a salir de problemas, él también cambió la vida de ella.
En varias ocasiones Tonga hizo pausas para recuperar la compostura mientras hablaba ante centenares de dolientes en el funeral de Henry -incluyendo sus compañeros de equipo-, que llenaron las gradas de un centro de eventos en un suburbio de Nueva Orleáns. Tonga expresó amor eterno por Henry y prometió criar a los hijos de ambos en la forma en que él lo hubiera deseado.
"La gente dice que yo ayudé a cambiar su vida. No. Él cambió la mía".