CALIFICACIÓN DE "APGAR" EN EL RECIÉN NACIDO
Cuando un bebé nace, usualmente es motivo de gran alegría y orgullo para los padres del niño ( a ) y en general para toda la familia, ellos quieren saber inmediatamente el sexo, el peso, la talla, hora del nacimiento y desde luego si sus condiciones generales están bien, es en este último punto donde entra la "calificación de apgar" que también el ginecoobstetra está siempre muy interesado en conocer.
La calificación de "APGAR" es el primer examen clínico (de observación) que el médico pediatra que recibe al niño en el primer momento de su nacimiento, efectúa al bebé para conocer de manera rápida, pronta y real, las condiciones generales del recién nacido. Ésta se realiza en la misma sala de partos o de cesárea. Fue creada inicialmente por la Dra. Virginia Apgar, médico anestesiólogo ( a ) en la UCLA en Estados Unidos en el año de 1963 y fue inspirada por la Dra. que se preocupaba mucho por los efectos de la anestesia materna durante el parto de los bebés.
Anteriormente a ella, los bebés recién nacidos que no tenían ningún defecto externo aparente se les catalogaba como de "buena salud" y se les llevaba directamente de la sala de partos a la cuna sin una revisión más formal y un lenguaje que reflejara su estado general y que fuera conocido por todo el personal médico y/o de enfermería relacionados con el parto o cesárea.
La Dra. Virginia Apgar se dio cuenta que "El nacimiento es el momento más peligroso de la vida" por lo que insistió en que el personal médico que recibía al bebé lo evaluara en forma rápida, verídica y efectiva.
Es el primer estudio que se hace en el recién nacido y se hace en el minuto uno de su nacimiento y se repite a los cinco minutos en la misma sala de partos, en forma ocasional si existen problemas graves relacionados con las condiciones del bebé y los resultados de la prueba tienen una puntuación baja, puede repetirse a los diez minutos después del nacimiento del bebé.
La importancia de la prueba es que está diseñada para que de acuerdo a la calificación de las condiciones del bebé, en caso de que sean bajas, determinar la necesidad de iniciar un tratamiento médico oportuno eficaz y dirigido a corregir el parámetro o parámetros afectados y no sólo mantener observación del niño y "a ver qué pasa".
Usualmente el 90 por ciento aproximadamente de los recién nacidos hacen una feliz llegada a este nuevo mundo; un seis a ocho por ciento necesitará de medidas inmediatas y un uno a dos por ciento requerirá medidas extremas de urgencia que le permitan sobrevivir, así mismo podrá entrar en otro tipo de calificaciones, para valorar gravedad específica de algún órgano o sistema, como la calificación de Silvermann-Andersen, que evalúa específicamente las condiciones respiratorias del recién nacido. La calificación de la Dra. Apgar, se emplea universalmente por todos los pediatras que atienden al recién nacido en la sala de partos.