Sólo uno de los occisos pereció en el interior del penal, los otros seis dejaron de existir en el Hospital General.
Antecedentes
Entre los siete muertos y los cuatro lesionados del penal hay sicarios y narcotraficantes que pertenecen a diferentes grupos delictivos, inclusive, un ex judicial preso por asesino y contrabando.
Durango.- La guerra entre grupos delictivos en el interior del Centro de Readaptación Social (Cereso) de esta ciudad se agudizó y provocó además del asesinato de siete presos el tiroteo en contra del director del penal dejando muerto a uno de sus “guaruras”; el sábado pasado prácticamente se volvió un infierno el Cereso de la capital por la presencia de reos integrantes de la delincuencia organizada que desean tomar el poder en el interior del reclusorio.
La Secretaría de Seguridad Pública del Estado informó que fueron siete los muertos y cuatro los lesionados que se registraron después de una riña la tarde del sábado en el interior de la cárcel y acudiendo a los antecedentes de éstos se tuvo conocimiento de que entre los decesos y heridos hay integrantes de los diferentes grupos delictivos que en su momento ingresaron al Cereso por posesión de armas de alto calibre y por narcotráfico; inclusive, uno de los occisos era un ex judicial que fue detenido por acopio de armas y doble homicidio.
El ataque inicial. En un primer “choque” dentro del Cereso no hubo personas lesionadas pero al parecer provocó la movilización tanto adentro como afuera del penal de personas ligadas con la delincuencia organizada.
En este altercado al parecer el personal del custodia pudo calmar la “bronca” y no pasó a mayores; sin embargo, los participantes en la riña no se fueron muy tranquilos y supuestamente empezaron a planear un nuevo ataque.
Las autoridades no quisieron informar sobre este primer “choque” o quizá no consideraron que fuera relevante, pues en otras ocasiones ya se han suscitado pleitos que no pasan a mayores.
Le disparan al director. Más tarde, como a las 17:00 horas en el crucero de las calles González de la Vega y Primo de Verdad, en la colonia Valle del Sur, varios sujetos fuertemente armados interceptaron la camioneta del titular del Cereso, Nahum Efrén Medina, quien iba acompañado de su escolta y empezaron a dispararles provocando la muerte del “guarura” Óscar Javier Campos López y lesiones en el funcionario.
Otro escolta del director repelió la agresión y provocó que los delincuentes huyeran dejando la camioneta en la que viajaban abandonada con armas de alto calibre en el interior.
Esta situación provocó la activación del código rojo para que los policías de todas las corporaciones, incluyendo a los efectivos del Ejército, apoyaran en este atentado.
Se armó la bronca en el penal. Como consecuencia del pleito inicial y relacionado con el ataque el director del Cereso a las 19:00 horas se suscitó una riña en el interior del penal en la que participaron cerca de 100 presos, según informó el comandante de la Décima Zona Militar, Moisés Melo García, quien acudió al lugar para apoyar en el control y quien comentó que además de los siete muertos había como una decena de lesionados.
Con armas blancas hechizas ahí mismo se dieron con todo al parecer en varias áreas del penal, llamando la atención que lo fuerte se presentó en la zona papal donde a esa hora es exclusivo para mujeres y no tenían nada qué hacer ahí.
Identifican a los muertos. En el interior del Centro sólo se suscitó la muerte de Marco Francisco Aguilar Meza, mientras que más tarde en el Hospital General, cuando recibían atención médica, se registraron los decesos de Fernando Juárez Muñoz, Porfirio Parra García, José Manuel Montiel Espinoza, Jesús Vázquez Ortiz, Armando Martínez Martínez y José Luis Fuentes Tinoco.
Los lesionados, según lo informó la autoridad, son Manuel García Rodríguez, Jesús Cervantes Ruiz, Martínez Gonzalo Carrasco Herrera y Héctor González Martínez.
El Hospital General se llenó de pánico, pues los mismos doctores estaban alterados al ver tanto policía con las armas arriba, pues además de sentir la presión al atender a los presos lesionados ya era demasiado tener la presencia de los agentes intimidándolos.
Vuelve la “calma” en la cárcel. La mañana de ayer todo parecía tranquilo en el Cereso; en el exterior estaban agentes policiacos a bordo de dos patrullas de la Policía Federal y tres de la Policía Estatal Preventiva vigilando a discreción el reclusorio, mientras que por la entrada principal hacían fila las personas que iban al penal de visita comentando sobre la situación difícil que se vive y pidiendo que contraten más custodios para que no se vuelvan a suscitar hechos violentos pues no quieren que sus familiares vayan a ser lastimados adentro.
Antecedentes de los involucrados
Habían participado en balaceras. Uno de los occisos, José Manuel Montiel, fue ingresado al Cereso el pasado 9 de enero cuando participó en una balacera en el poblado El Durazno, en Pueblo Nuevo, donde resultó herido cuando unos sicarios les dispararon a él y a otros dos compañeros.
Asimismo, el hoy occiso Armando Martínez estuvo involucrado en otra balacera en la zona limítrofe de Durango y Zacatecas, en el 2003, en la que fueron atacados él y su sobrino, quien murió en el lugar.
Mataron a ex judicial. Otro de los muertos fue identificado como Fernando Juárez Muñoz, quien había sido agente de la Policía Judicial y fue detenido el 11 de junio del 2005 en la colonia Asentamientos Humanos en posesión de armas largas y uniformes de corporaciones policiacas; además, se le involucraba en el asesinato del ganadero Pascual Román Cuevas y del vendedor de autos Antonio Sifuentes.
Había atacado a la DEI. De la misma manera se tuvo conocimiento de que otra de las víctimas fue Jesús Vázquez Ortiz, quien el 5 de febrero del año pasado fue aprehendido en el municipio de Rodeo ya que junto con una veintena de sicarios atacó al destacamento de la Dirección Estatal de Investigación (DEI) habiendo lesionado a cuatro de los policías y resultando herido él en el tiroteo.
Los agarraron con armas y droga. Finalmente, dos de los lesionados, Héctor González Martínez y Manuel García, habían sido capturados el 19 de enero de este año cuando los sorprendieron junto con una mujer y otro sujeto en posesión de armas 5.7 de las llamadas “matapolicías” y una granada de fragmentación, mientras que el también lesionado, Martín Gonzalo Carrasco, fue ingresado al Cereso en octubre del 2008 luego de que lo detuvieron junto con nueve presuntos narcotraficantes en posesión de dos mil 331 “grapas” de cocaína, marihuana y armas de fuego.