¿Si un caballo blanco se mete en el Mar Negro, cómo sale? Si no puedes resolverlo, más adelante te lo diré al igual que esta adivinanza: Tiene aire y no es el aire, tiene aire y tiene don, por eso aunque no es el aire, es el aire más señor. ¿Qué es? Pregunta: ¿Qué hacen seis mujeres juntas? ¿De quién se trata? Un estadounidense fue el diseñador de la imagen de los Juegos Olímpicos de México 68, graduado en el Instituto Pratt de Nueva York en 1960, descubrió el diseño gráfico en la Universidad de Yale y aunque no conocía México, aprendió las culturas Olmeca y Zapoteca, donde se influenció para realizar el logotipo utilizando una mezcla de estética precolombina fundiendo el número 68 con los aros olímpicos con líneas paralelas, realizando otros íconos representativos de otras actividades con identidad gráfica como el Museo del Papalote, Marco, la mascota del Mundial de México 70 y las áreas del Metro, representado con edificios, mercado y monumentos históricos que identifican a cada estación. ¿Sabes cómo se llama?
San Lorenzo de El Escorial famoso monasterio fundado por Felipe II en 1563 en el pueblo de dicho nombre, en recuerdo de la batalla de San Quintín. Fue edificado en 22 años por los arquitectos Juan Bautista de Toledo, Juan de Herrera y Francisco de Mora, con arreglo al plan trazado por el mismo rey. El edificio tiene forma de parrilla, en conmemoración de San Lorenzo, que fue martirizado y muerto asado en este instrumento.
El conjunto de 1,110 ventanas, en granito gris, es de un clasicismo majestuoso y severo. En el centro se yergue la iglesia, cuya cúpula mide 95 metros de altura. En El Escorial se encuentra el "Panteón de los Reyes", posee una rica colección de cuadros, tapices y una valiosa biblioteca. El Escorial es un pueblo de Madrid, España y se encuentra en la falda del Guadarrama.
AL VIEJO LEON. Allí sentado estás, mi viejo camarada, mirando con tus ojos que las arenas del tiempo han nublado aquello que nosotros, los jóvenes leones hacemos con la manada que lograste reunir cuando mi vitalidad tenías.
En tu mente, caprichosamente, se proyectan las imágenes de aquel pasado en el que tus garras y colmillos duros estaban para empeñarlos en la batalla, mientras tu garganta se hace un nudo que llena de lágrimas tus párpados que tanto trabajo demandan abrirse, al ver la cruel asimetría entre tus cicatrices y nuestro agradecimiento.
Y aun así, aunque tus armas ya no tienen brillo y ni tus músculos la fuerza de antaño, sentado allí estás, conservando melena que, aunque rala, la majestuosidad de tu inclaudicable honor mantiene, dispuesto a la lucha por la manada sumarte, teniendo como única compañera a la soledad que nos encargamos de dar a tu alma con nuestra ignorancia.
Allá lejos, en la loma más distante, te encuentras, Viejo León, solo, echado sobre tu vientre con tu cabeza enhiesta, esperando que alguno de nosotros te pida ese consejo que te remuerdes por dar, y que sin embargo callas en tu convicción de no molestarnos, mientras te lames la única herida que fresca tienes y que aun no cicatriza. Aquella última laceración que con nuestra indiferencia te hemos propinado. Y aún así, ese consejo sigue esperando incólume para ser dado a quien quiera escuchar.
Allí sentado, mientras ves los buitres que en el aire más numerosos son con cada día que pasa, recuerdas tus glorias de jefe guerrero de la gran manada, ahogando en el prudente silencio el rugido que quiere decirnos lo equivocados que estamos.
Hoy tus cicatrices acusan dolor al caer en la cuenta de cómo nos hemos disminuido por la cruel casería de aquel ser extraño que con armas que desconocemos lleva a cabo, sólo para como trofeo nuestras cabezas tener. Pero aunque te hayas convertido en el premio más preciado, sigues allí sentado, sin moverte de esa loma, esperando que, tal vez, nosotros, jóvenes leones, seamos iluminados por la luz de la sabiduría de recurrir al sonido de tu voz. Lejano, silencioso, y tal vez agotado, sólo te mueves para seguir la manada, en ese último lugar que te hemos dejado, creyendo que es tu vejez la que nos molesta, sin darnos cuenta que es nuestra arrogancia la que hasta la crueldad nos ciega. Y aun así, sigues entre nosotros. No has dejado de ser león.
Y al caer la tarde, en la interminable estepa animada en nuestros lomos bañados de luz púrpura, con el aire lleno del vapor de nuestros alientos, veo tu silueta solitaria recortarse en el majestuoso sol que tímido en el horizonte se esconde, echada sobre la siempre lejana loma, atesorando la sabiduría que nosotros hemos allí dejado descansar. Ella simplemente espera.
Allí sentado estás, mi viejo león, abrazado al olvido, viéndonos errar sin mirar. Y allí sigues, mi viejo camarada, vistiendo nuestra ignorancia con la piel de tu orgullo de ser León hasta la muerte.
La respuesta del caballo es: Sale mojado. ¿Sencillo no? Adivinanza: (El donaire). Pregunta: (Media docena). Se trata de: (Lance Wyman). Ya puedes consultar nuestra página WEB www.clubleonesgp.org. Agradezco tus comentarios y sugerencias al e-mail: clubleonesgp@prodigy.net.mx o al e-mail: valdezc@live.com.mx ¡Hasta la próxima! Nosotros servimos.