El vigente campeón del Abierto de Estados Unidos, el suizo Roger Federer, iniciará la defensa de su título en la jornada de apertura mañana. (AP)
NUEVA YORK, NY.- Roger Federer guarda los mejores recuerdos del periodo más vulnerable en su carrera. Hace un año el suizo se presentaba al Abierto de Estados Unidos con la imagen de un gigante caído, uno en riesgo de completar la temporada sin levantar el trofeo de campeón de un Grand Slam.
Rafael Nadal le había desplazado de la cima en los rankings que el suizo había ocupado durante una cifra récord de 237 semanas consecutivas. Y el español le había propinado una paliza unos meses antes en Roland Garros y luego le ganó una final memorable en Wimbledon, su torneo favorito. Ya no se le veía como un tipo invencible, sino frágil. Se decía que Federer estaba de capa caída, que quizás no volvería más al primer lugar. Pero el suizo encontró en Nueva York el sitio reconfortante para iniciar su repunte.
"En cada esquina salía alguien dándome ánimo. Hasta los taxistas me daban apoyo", recordó Federer esta semana. "Esos 'vamos Roger' me impactaron como nunca. Volver a ganar el US Open me permitió tomar un segundo impulso".
Los papeles se han volteado para la edición que arranca el lunes en Flushing Meadows, donde Federer es el favorito absoluto para coronarse campeón por sexta ocasión seguida.
Nadal, por su parte, ha descendido al tercer lugar del ranking y ahora es quien debe lidiar con los cuestionamientos.
Estos se concentran en la condición de sus rodillas, que a fines de mayo no aguantaron más al precipitar la derrota en octavos de final ante Robin Soderling para cortarle su racha de 32 triunfos seguidos en el Abierto de Francia. No pudo siquiera defender su corona de Wimbledon.
¿No sería glorioso que ahora el español responda al desafío conquistando el único de los cuatro grandes que falta en su carrera? Pero Nadal es el primero en reconocer que no está en su mejor nivel, luego de volver a la actividad en Montreal, donde cayó ante Juan Martín del Potro.