¡Qué maravilloso privilegio! ¡Qué increíble oportunidad! ¡Qué extraordinaria capacidad tiene la música para sustraernos de los problemas que azotan a nuestra sociedad! Son algunas de las frases que vinieron a mi mente durante el desarrollo del octavo concierto de la temporada de la Camerata de Coahuila.
Privilegio por el hecho de que tenemos una de las mejores orquestas del país. Increíble oportunidad porque la orquesta fue dirigida por el maestro Manfred Huss, quien estudió dirección orquestal con Hans Swarowsky, el ilustre maestro de Claudio Abbado, Gian Luigi Gelmetti, Ramón Shade, Giuseppe Sinopoli y Zubin Mehta entre otros. Extraordinaria capacidad de la música por el hecho de que durante el desarrollo del concierto nuestra mente se concentró únicamente en la música y al salir sentimos que de alguna manera la carga anímica con que habíamos llegado a la sala de conciertos se había vuelto más ligera.
Huss demostró ser un director que posee una rara habilidad e inteligencia para brindar interpretaciones que son reveladoras, sin por ello dejar de cumplir fielmente las intenciones de los compositores.
Este extraordinario concierto inició con la hermosa Serenata No.2 en La Mayor Op. 16 de Johannes Brahms (1833-1897), la cual fue compuesta en 1859 y revisada en 1875. Esta obra tiene la particularidad de que no utiliza violines y es de una belleza sorprendente. Cabe mencionar que la Camerata de Coahuila bajo la batuta del maestro Huss ejecutó esta obra con gran virtuosismo. Después del intermedio se interpretaron dos obras que contienen melodías del folklore europeo, el Preludio de Danza de Witold Lutoslawski (1913-1994), y la Sinfonía en mi Bemol Mayor Hob I:103 de Joseph Haydn (1732-1809).
El Preludio de Danza es una cautivadora obra compuesta en 1954, sus cinco movimientos recogen algunas melodías del Norte de Polonia. Originalmente fue escrita para clarinete y piano y más adelante fue instrumentada por el propio compositor para orquesta de cámara y clarinete. Mientras que la orquesta tocó bellamente, de igual manera, la parte solista fue asumida con gran lirismo por César Encina.
Al concluir la interpretación del Preludio de Danza se tocó la Sinfonía en mi Bemol Mayor Hob I:103 también conocida como "Redoble del Timbal" de Joseph Haydn, ésta fue la penúltima sinfonía compuesta por el gran compositor austriaco. Su estreno se llevó a cabo el 2 de marzo de 1795 y contiene un buen número de melodías que provienen de la música folclórica de Croacia y Hungría. Esta sinfonía inicia con un espectacular redoble de los timbales que para algunos evidencia la época de su composición, pues ven en ellos los disparos de la Revolución Francesa con la cual estuvo involuntariamente en contacto al pasar por dicho país al regresar de su primer viaje a Inglaterra.
Después de su estreno, el London Morning Chronicle describió a esta obra como "permanentemente haciendo evidente golpes de genialidad, tanto en su armonía como en su ambiente. La introducción generó la máxima atención, el Allegro encantó, el Andante tuvo que ser repetido, los Menuets, especialmente el Trío, fueron juguetones y dulces y el último movimiento fue de igual calidad, si no es que superior a los que lo antecedieron". Esta descripción puede en toda justicia ser aplicada a la interpretación que realizó la Camerata de Coahuila bajo la batuta del maestro Huss el pasado viernes 24, pero habría que agregar que el público lagunero ovacionó con gran entusiasmo a la orquesta y a su excelente director invitado, al cual hicieron salir en cuatro ocasiones a agradecer los aplausos y los bravos que provenían de la sala.
Ha sido un placer asistir a este concierto y esperamos que ésta sea la primera de muchas más visitas que este destacado director realice a nuestra ciudad.
Op.: Abreviatura de la palabra latina opus (obra). El número indica la ubicación cronológica de la partitura con respecto a la producción de un autor.
Hob: Estas siglas hacen referencia al catálogo temático que Anthony van Hoboken (1887-1983) compiló de las obras de Haydn.
Menuet: Danza originaria de Francia y de carácter señorial. En el período clásico fue adoptado como el tercer movimiento de un esquema de cuatro en las sinfonías, generalmente para dar un transición y alivio entre el movimiento lento y el finale.