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Lo hermoso es feo

GILBERTO SERNA

En la llanura desierta, se escuchan truenos y relámpagos, ahí se encuentran tres brujas. Una dice, voy a reunirme con el espíritu encarnado en un gato gris, la segunda menciona que la está llamando Paddock, que es un sapo y la tercera se concreta a expresar que irá enseguida, después de lo cual, al unísono las tres repiten: lo hermoso es feo y lo feo es hermoso. ¡Revoloteemos por entre la niebla y el aire impuro! Luego, más tarde, se encuentran. Dónde estuviste hermana, contestó: haciendo maleficios para que mueran los puercos*.

Bien, pasando a otra cosa, quién no recuerda el episodio del endemoniado que tenía su morada entre los sepulcros, que no vestía ropa, al que Jesús conminó, diciéndole: "sal de este hombre, espíritu inmundo", y al preguntarle cómo se llamaba, respondió "me llamo Legión, somos muchos", luego les mandó que entrasen en un hato de cerdos que pacían en el monte, apoderándose la locura de los puercos, al sentir su incorpórea presencia, salieron en estampida llenos de pavor, miedo y espanto, cayendo por un precipicio al lago, donde perecieron ahogados**. Lo hermoso es feo y lo feo es hermoso.

2008, año de elecciones intermedias. Un grupo de políticos reunidos no sabía qué camino tomar. Habían conspirado toda la mañana, desde que enterados de lo que había dicho el antiguo tlatoani, decidieron que algo había que hacer, no podían desentenderse del asunto como si nada hubiera pasado. Llamadas telefónicas a sus celulares los urgía a que se trasladaran. A las puertas de hierro forjado llegaron en lujosos autos blindados, los que una vez adentro rodaron por un sendero del que se había apoderado una tenue niebla; la noche anterior había llovido a cántaros. De manera discreta unos hombres los atisbaban desde la lejanía del jardín. Un ujier los condujo al interior. Se escuchó en la casona ruido de pasos que se aproximaban. Una voz muy conocida en el pasado, cual si hubiera salido de ultratumba, recordando que no los veía ni los escuchaba, dado lo lejano de las tierras que habitaba ahora en un exilio voluntario, les leía la cartilla: "es un enfermo, no debe de decirse más. A él recuérdenle que somos una misma familia, lo que le pase a uno le pasa a todos. ¡Ah!, y háganle hincapié en que tiene hijos". Todos movieron la cabeza de arriba abajo en desapacible gesto de asentimiento. Lo hermoso es feo y lo feo es hermoso.

Los cerdos se encontraban en la zahúrda, revolcándose alegremente en el lodo. Era su hábitat natural. No lo cambiarían por nada del mundo. Les gustaba enterrarse a lo largo de todo su cuerpo en el espeso fango. Con la trompa se lo embarraban unos a otros con gran regocijo. El lugar lo habían convertido en un atascadero, siendo el preferido del puerco más sucio, que se haya visto jamás, teniendo sojuzgados a los demás. Había convertido a la piara en una oligarquía. Nada perturbaba su tranquilidad, tan sólo se escuchaba sus gruñidos de hondo placer, moviendo la enroscada gran cola, que todos le veían, pero que nadie se había atrevido a pisar. Habían creado un círculo cerrado de poder, en que gozaban de todos los beneficios que puede tener una porqueriza. Por largos años habían constituido lo que en los humanos se llamaría una mafia, en ellos una cochinada. Llegaron así al clímax de su poder en que nadie podía tocarlos y unos y otros se eternizaban en los cargos de elección brincando de una zahúrda a otra, convencidos que estaban salvando a quienes tenían tratos con la pocilga. Sus lechones serían los que les sucedieran. El marrano con más fuerza sonreía mostrando sus dientes chuecos. Había vendido lo que era de todos, en su propio beneficio. Se reía a mandíbula batiente de los que en ese lodazal soñaban con instituciones democráticas. Lo hermoso es feo y lo feo es hermoso.

Créalo usted o no, había cuinos que lucían en sus trompas abundante barba, que aterrorizaban con sus estentóreos gruñidos a sus pusilánimes interlocutores. Hubo un tiempo en que una pareja de marranos se apoderó del corral logrando embolsarse lo que quisieron sin que nadie los pudiera llamar a cuentas. Es la impudicia para hollar en los sótanos del poder, lo que les permitió crear un emporio. Ninguno conocía la decencia y gozaban del control de las fuentes de riqueza, integrándose una élite unida por sus sucias prácticas, cuya divisa era la más asquerosa impunidad. Los puercos a pesar de los maleficios de una inseguridad rampante, nunca serán llevados al rastro y colgados en un gancho. Por ser influyentes, la influenza porcina no pudo acabar con ellos. En fin, el chiquero está alborotado, buscando los hendidos perpetuarse en el oscuro cieno. Se juntaron con un gato gris, cuya mirada pretendía el hechizo de lograr un vuelo para atrapar a un chancho, y un sapo, que se quedó viéndolos con sus abultados ojos de rendija, ambos invitados al aquelarre. Lo hermoso es feo y lo feo es hermoso.

*Macbeth

De William Shakespeare

**La Santa Biblia.

Evangelio según San Marcos. El endemoniado gadareno

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