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Ni bañándose con lejía

GILBERTO SERNA

De lo poco que me acuerdo es que se vio involucrado en un feo asunto del que salió sin lastimadura alguna, que no fueran simples raspones, que no le hicieron mella. A la sazón ocupaba el cargo de Gobernador de Morelos. Lo que se supo es que en el aeropuerto de Cuernavaca bajaban aviones cargados de droga, provenientes de Colombia. Que fungía como administrador de la terminal aérea su suegro Enrique Barling Díaz, quien fue cesado luego, en mayo de 2004, por Aeropuertos y Servicios Auxiliares. Se dijo, que los cargamentos eran trasladados en patrullas de la policía local. En octubre del 2004, el Congreso del Estado de Morelos abrió un juicio de desafuero en contra del Gobernador Sergio Estrada Cajigal luego que fue vinculado con aquellas actividades ilícitas, además de acusarlo de supuesto abandono de las funciones que se le encomendaron. Luego, en agosto del 2005 el mandatario estatal interpuso una controversia constitucional contra la decisión de destituirlo.

Después la Suprema Corte, como usted o cualquiera sabe, fallaría a favor del mandatario. En esos días presumía Estrada Cajigal de apoyo del Gobierno Federal. Tan lo recibió que terminó su período, aunque con más pena que gloria. Hubo de recibir el respaldo del entonces presidente Vicente Fox Quezada. Bueno, el revuelo que causó entre sus compañeros de partido, dio lugar a que sus ex colaboradores en el Gobierno Estatal que encabezó, resultaran excluidos de las principales pre candidaturas para los comicios del próximo 5 de julio, estamos hablando de este año, del actual.

A consecuencia de ello se gestó un divorcio entre Estrada Cajigal y el partido que lo postuló. Aquél fue su castigo negándole a él y a quienes fueron sus colaboradores la participación como candidatos en los comicios en que se elegirán 33 presidentes municipales, 30 diputados locales y 5 diputados federales. Por eso acusó a los que integran la cúpula del PAN estatal, de utilizar métodos arcaicos para designar candidatos.

He de confesar, que en boca de un político causa impresión el vocablo: arcaico. Sin duda la palabra la emplea para referirse a que los políticos que integran el Comité Electoral actúan imitando prácticas que se estilaban en la antigüedad. Veamos.

Al ser escogido como alcalde, antes de serlo como candidato a Gobernador, no se requirió que su currículum dijera que había participado activamente como miembro del Partido que lo postularía. Fue suficiente que adoptara las siglas para que, sin una acrisolada militancia, se aceptara esa cara nueva que el momento político requería, con lo cual, hizo méritos para ser aceptado a posteriori como candidato a Gobernador. De lo que mucho se hablaba en Cuernavaca no era de su acendrado amor por su terruño, sino del helicóptero que entonces usaba para ciertos asuntos ajenos a la actividad pública, en que paseaba con la hija de conocido narcotraficante.

Ahora anuncia a bombo y platillo su deserción del partido de sus amores convirtiéndose, de la noche a la mañana, en asesor de la campaña política, dice la nota de El Siglo de Torreón, aparecida el domingo anterior, del candidato del PRI. Si leyó usted bien, del PRI.

No se crea que es un caso atípico. Los hay a montones. Un día están en un partido, para en los siguientes arribar, sin el menor rubor, a otro, sin importar que la ideología sea la contraria. Un día en la izquierda, para al siguiente amanecer con una camiseta de la derecha.

Todo responde a intereses particulares de quien decide profesar una doctrina distinta a la que ha venido defendiendo, se supone que por motivos económicos. Hay gente muy valiosa, pero sin ética, que se ha visto envuelta en este mal proceder. La verdad es que los partidos políticos son el fiel reflejo de sus candidatos.

Dan la impresión de estar abocados a obtener las ventajas que se derivan de la ley electoral. No se puede pensar de distinta manera si aceptan patrocinar a aspirantes con un obscuro pasado.

Además dicen los residentes del Estado de Morelos que son oportunistas, afirmando que siguen oliendo a lo que fueron, que no se les quita "ni bañándose a diario con lejía". La realidad es que ese tufo hace que sean rechazadas sus pretensiones. En fin, aquí se hace presente el dicho de que Dios castiga sin palo ni cuarta. No hay peor escarmiento para un político, que el verse fuera del escenario, lejos de los reflectores. Se unió al partido de Convergencia, le vaticinamos; que ha tiempo el pueblo de Morelos decidió mantenerlo fuera.

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