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Obama: hasta ahora, bien

EL COMENTARIO DE HOY

FRANCISCO AMPARÁN

La primera gira europea y levantina del presidente norteamericano Barack Obama ha resultado un éxito. Excepto algunas pequeñas metidas de pata, como la de su mujer Michelle faltando al protocolo por andar de llevada con Su Majestad Británica, palmeándole la espalda a Isabel II, la muy igualada; o la cascabeleada que dio cuando una estudiante francesa le quiso dar un beso, y hubo de acceder ante la insistencia de Sarkozy; fuera de eso, la gira ha subido los bonos del novel presidente tanto fuera como dentro de su país.

En Europa fue recibido con gran entusiasmo por la gente de la calle, básicamente por dos razones: la primera es que NO es George W. Bush, al cual los ciudadanos europeos mayoritariamente detestaban de todo corazón; y la segunda, que dejó claro que iba a enmendar el mal camino de su predecesor, y restablecer alianzas, restañar heridas y darle una nueva cara a la política exterior norteamericana.

Y no fue simple retórica: en cada foro, Obama pintó su raya en relación con su antecesor, y esbozó nuevos rumbos para el papel de los Estados Unidos en el Siglo XXI.

En la cumbre del G-20 confesó un mea culpa que resulta más bien raro tratándose de los Estados Unidos post-Guerra Fría: que el Imperio era responsable en gran medida de la crisis mundial que nos azota; y que la solución tenía que ser compartida por todos, sin remedios unilaterales ni abordando el asunto desde un punto de vista exclusivamente nacional.

En Francia limó asperezas con una aliado siempre difícil, pero frecuentemente necesario a la hora de sacar las castañas del fuego a nivel planetario. No deja de llamar la atención que la rejega Francia decidió regresar al comando militar de la OTAN, luego de estar separada del mismo desde 1966. Una buena señal de reconciliación.

En Turquía, Obama hizo una apasionada declaración de que su país no estaba en guerra con el Islam; que él mismo había pasado parte de su vida en un país musulmán (Indonesia) y por tanto conocía a esa religión como una de paz y concordia; e hizo un llamado para que todos, cristianos y musulmanes, aíslen a los elementos fanáticos que le dan un mal nombre al Islam. Un llamado adecuado en un lugar adecuado.

En casa, el impacto de la gira fue también positivo: un 79% de los norteamericanos consideran que Obama mejoró la imagen de su país en el exterior. Y eso que a los gringos no suele interesarles lo que opinen de ellos fuera de sus fronteras.

Total, que esta primera gira importante tuvo un marcador positivo. A ver cómo le sigue yendo al morenazo a medida que se foguee.

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