Seguramente cada uno de nosotros ha tenido que sufrir un espécimen de ésos en la escuela, el barrio o el trabajo: el tipo de no mucha inteligencia, pero que se las daba de listo, siempre presumiendo de lo que no tenía, y hostigando a los demás con bravatas y amenazas
Algo así representa para el mundo el régimen de Corea del Norte, el último junto a Cuba en apegarse a los principios del llamado Socialismo Real, el que muriera de muerte natural junto a la Unión Soviética y su bloque hace casi veinte años.
El Gobierno de ese pequeño país se aferra a su caduca ideología por simple supervivencia. De intentar cualquier tipo de reformas, con mucha probabilidad se derrumbaría como un castillo de naipes. De manera tal que ahí las cosas se mantienen como hace décadas: con un control férreo de la economía por parte del Estado, un aparato militar enorme, y una población embrutecida por el miedo, el hambre y proclamas políticas que, a quienes no tenemos que padecer ese régimen de terror, nos dan risa.
Parte de la estrategia para el mantenimiento del régimen es sostener una continua amenaza de guerra contra sus vecinos, especialmente Corea del Sur y Japón. De esa manera se vende en casa la idea de que el país está rodeado de enemigos; y se justifica el altísimo costo que tiene el mantenimiento de la espina dorsal del régimen, las Fuerzas Armadas
Además, ese poderío sirve para chantajear al extranjero. La estrategia de Corea del Norte ha sido, desde hace al menos tres lustros, amenazar con la guerra por cualquier pretexto, para luego obtener concesiones. Éstas pueden ser ayuda alimentaria o envíos de combustible a un país en donde la gente sufre altos niveles de desnutrición y la energía eléctrica no se conoce fuera de las principales ciudades.
Buena parte de la política extorsionadora de Corea del Norte se basa en dos principios: que en cualquier momento y sin decir "agua va" puede atacar a sus vecinos; y que ese ataque, de dos años a esta parte, puede ser nuclear, con misiles balísticos capaces de alcanzar Tokio.
Por eso el anuncio de una prueba nuclear subterránea en Norcorea, hace un par de días, le ha puesto los pelos de punta a mucha gente