Desde hace tiempo se
ha esperado que algún
gobierno presente
un proyecto viable de reforma
fiscal. El de Calderón
lo hizo y lo esperado
sucedió. A nadie satisfizo.
Era de esperarse, nunca es
oportuno hablar de impuestos.
Los partidos de izquierda
no podrían haber dicho
otra cosa sino que los impuestos
incluidos en el
Presupuesto 2010 son atrabiliarios
e inconsecuentes.
Gravan a los más necesitados
con el impuesto de 2%
a las ventas de todo tipo, lo
que cualquiera entiende
como aumentar el IVA a
17%. En cuanto a subir el
ISR de 28% a 30%, lo encuentran
insuficiente ya
que debería ser más alto y
más progresivo.
El Centro de Estudios
del Sector Privado (CEESP)
consideró “decepcionante”
el proyecto. Tenían que lamentar
el aumento, aunque
realmente insignificante de
2%, destinado a soportar
los programas para los pobres.
A su ver, el defecto
más evidente del proyecto
presentado por Agustín
Carstens es que no parece
gravar la economía informal,
en otras palabras a los
pobres. Se critica el proyecto
simplemente porque no
grava lo suficiente a más
gente. En su opinión falla
porque no amplía la base
gravable más allá de los
causantes ya cautivos.
El secretario de Desarrollo
Social, Ernesto Cordero,
explicó que el presupuesto
sí es redistributivo
de la riqueza nacional ya
que el 2% sobre ventas, da
mayor capacidad al Gobierno
para atender los programas
sociales. El programa
de Oportunidades entregará
un promedio de 903 MN
al mes a las familias más
necesitadas y sólo pagarán
69 MN mensuales. Los programas
Oportunidades y
Alimentario ofrecen 13 veces
lo que las familias más
pobres contribuirán a través
del impuesto del 2% a
todas sus compras. Dichos
programas beneficiarán a
34 millones de mexicanos.
Ricado Sada González,
presidente de la Confederación
Patronal de la República
Mexicana (Coparmex),
también expresó inconformidad
acusando al proyecto
de “inoportuno” y de gravar
más a la empresa, desestimulando
así a la inversión.
A diferencia de sus colegas
opinó que el 2% adicional,
no resulta tan negativo
puesto que con él se
amplía la base de contribuyentes,
es decir, grava el
gasto que realiza la economía
informal. Pero advierte
que el proyecto de presupuesto
no conviene ya que
“le pega al mercado interno,
a las empresas, a la clase
media y muy probablemente
a la clase baja.” No
contemplan el apoyo de los
programas sociales dirigidos
a los de menos recursos.
Los economistas del
Banco Santander estimó correcto
el proyecto ya que en
él se acentúa el impuesto
indirecto, al consumo, que
es lo más adecuado en tiempos
de crisis en lugar de
gravar los ingresos.
Todos los comentarios,
políticos y empresariales,
condenan al proyecto por
no “ir a fondo” y no plantear
reformas de estructura.
Dicen que la propuesta
es sólo un canasto de medidas
de emergencia, una mera
“miscelánea fiscal”.
A reserva de estar atentos
a las sesiones parlamentarias
que se avecinan, hay
dos aspectos que debemos
señalar.
En primer lugar, es claro
el contraste del propósito
del Ejecutivo de recortar
sueldos y gastos con el hecho
de que los Poderes Legislativo
y Judicial, especialmente
este último, junto
al IFE y la CNDDHH, no
han reducido sino aumentado
sus percepciones. El
caso del IFE es especialmente
doloroso para una
ciudadanía que con tanto
ahínco luchó por tener instituciones
electorales justas,
eficientes y sobrias con
la esperanza de que los partidos
políticos aprendieran
a autodisciplinarse.
A ello hay que añadir
lo que señalan los que dicen
que reducir gastos en
las obras públicas de infraestructura
y, sorprendentemente,
a la educación,
es netamente contrario
a las necesidades del
país, en éstos, o en cualquier
momento.
La segunda mención de
alerta surge del área política.
El presupuesto es, inevitablemente,
el telón de fondo
económico en años electorales
como el próximo y
2012.
Si el PRI, y eventualmente
el PRD, están matizando
su oposición inicial
al 2% adicional a cambio de
que su recaudación vaya a
las tesorerías de los Estados,
habrá que entender
que para éstos el nuevo ingreso
será particulamente
“oportuno” para ser manejado
a las conveniencias
electorales de partidos y
grupos de presión sean o no
oficiales.
Ante una propuesta valiente
y necesaria, las respuestas
fueron de cajón.
juliofelipefaesler@yahoo.com