Jóvenes que votaron por el 'Sí' al referéndum sobre la ratificación del Tratado. EFE
Irlanda ratificó en referéndum el Tratado de Lisboa, trascendental para el futuro de Europa, por una mayoría del 67.1 por ciento de los votos, según confirmó hoy la Comisión del plebiscito.
Según datos oficiales, los cotos negativos alcanzaron el 32.9 por ciento y el índice de participación se situó en el 58 por ciento, cinco puntos más que en la primera consulta de 2008, cuando el electorado rechazó el texto comunitario.
El tratado permitirá que la Unión Europea (UE) cree acuerdos que fijan cambios en su estructura institucional.
La República de Irlanda ha ratificado en referéndum el Tratado de Lisboa, según confirmó hoy el primer ministro irlandés, Brian Cowen, quien dijo que el "sí" de su país ayudará a "crear una Europa más justa y fuerte".
Los 4.3 millones de ciudadanos irlandeses convocados a votar tuvieron en sus manos el futuro de las instituciones que representan a los 500 millones de habitantes de la UE.
La legislación de la UE fija la aprobación de sus 27 países miembros para que el Tratado de Lisboa pueda entrar en vigor.
Irlanda es el único país cuyas leyes exigen que cualquier tratado de la UE sea ratificado por referéndum.
EL tratado de Lisboa
El Tratado de Lisboa descarta que las decisiones comunitarias sean unánimes y las pasa a doble mayoría, sistema que exige el respaldo del 55 por ciento de los países miembros que juntos representen al menos un 65 por ciento de la población europea.
También el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales ganarán más poder para opinar sobre las propuestas legislativas presentadas por la Comisión Europea (CE).
Cambiará el proceso de elección del presidente de la CE, que necesitará la aprobación de la mayoría absoluta de la Eurocámara en vez de la mayoría simple, como acontece actualmente.
Se crearán los nuevos puestos de ministro de Relaciones Exteriores de la UE y de presidente del Consejo, con duración de cinco años, en sustitución de la actual presidencia rotativa semestral.
Se mantendrá intocada la estructura de la Comisión Europea, con un comisario por país miembro.
Sin el Tratado de Lisboa se seguiría aplicando el de Niza, que establece para la próxima CE la reducción en el número de comisarios y mantiene la exigencia de unanimidad entre los Veintisiete en la toma de la mayor parte de las decisiones del Consejo.